Boadella es el Arcipreste

Don Hugo: No lo he soñado, don Víctor. En una entrevista que le hicieron hace un año, aseguraba Boadella que estaba considerando el montaje teatral del Libro de Buen Amor. Don Víctor: Si de verdad lo consideraba, lo hará sin duda. Don Hugo: Los apólogos… Don Víctor: … los siete pecados capitales… Don Hugo: …Sigue leyendo «Boadella es el Arcipreste»

Exabruptos y esperanza

Don Hugo: Si es que hasta tiene las nalgas amoratadas y todavía sigue atizándole la Virgen. Don Víctor: Lo que más me llama la atención es la expresión circunspecta de los tres surrealistas que espían por el ventanuco. ¿Está entre ellos  el propio Max Ernst? Don Hugo: Sí, junto al Papa Breton y Éluard. DonSigue leyendo «Exabruptos y esperanza»

Amos y esclavos

Don Víctor: Yo, don Hugo, contemplando este aparatoso retrato, no puedo por menos de pensar en un eterno: el criado sacándole las castañas del fuego al incompetente patrón con ambiciones de abeja reina. Don Hugo: Si es igual que eso del ordenanza Tudela en la fábrica incautada por los rojos en “Consejo obrero” de ChavesSigue leyendo «Amos y esclavos»

Capitán Chinchilla

Don Hugo: Era leer en el metro “asiento reservado a los caballeros mutilados” y me imaginaba, acomodándose muy ceremoniosamente, al capitán Chinchilla. Don Víctor: ¡Ah, el de “Gil Blas”! Yo también lo admiré desde adolescente cuando leí aquel libro: ingenioso, grave, de intachable moralidad y muy delicado en punto de honra… Don Hugo: … aménSigue leyendo «Capitán Chinchilla»

José Luis Moreno

Don Víctor: Ahora resulta que José Luis Moreno es malísimo. No sé… ¡que decidan los tribunales! No obstante, salga lo que salga, su labor al frente del Calderón ha sido encomiable. Don Hugo: Es cierto. Fue la única alternativa privada con continuidad al oficial teatro de la Zarzuela. Don Víctor: Cuántos años no habremos disfrutadoSigue leyendo «José Luis Moreno»

Cuentos para niños

Don Víctor: ¡Desde lo alto de este trono, cuarenta y cinco siglos contemplan las mudanzas en la compostura de los gobernantes! Don Hugo: Cuando Napoleón dirigió la mirada de sus soldados hacia el pináculo de las pirámides, quería hacer de ellos unos héroes, tal y como lo era él mismo. Don Víctor: Sí, y porSigue leyendo «Cuentos para niños»