El bueno de Bermúdez

Don Hugo: Oiga, don Víctor, ¿qué fue de aquel Bermúdez, tan simpático, al que invitaba usted siempre a los toros? Don Víctor: Pues mire usted, don Hugo, el otro día precisamente me encontré a ese amigo suyo, Celso, el bajito aquel… Don Hugo: ¡Ah, sí, el tal Celso! Entre los dos qué pareja tan cómicaSigue leyendo «El bueno de Bermúdez»

¿Pesadilla o… nightmare?

Don Víctor: Sucesores de Ribadeneyra… Don Hugo: Ahora “Greengarden” Don Víctor: Viuda de Ponzano… Don Hugo: Ahora “Ferrowell” Don Víctor: Hijos de Arrieta… Don Hugo: Ahora “Health and Wealth” Don Víctor: El barrio donde tiene mi chico mediano el taller, de toda la vida ha sido Quitapesares… Don Hugo: Y eso, ¿dónde cae? Don Víctor:Sigue leyendo «¿Pesadilla o… nightmare?»

La vida es un Liliput

Don Hugo: El otro día estuve en el chalé y bajé al cuarto ese que tengo lleno de trastos, donde tantas veces he trabajado y he hecho mis tonterías. Don Víctor: De allí han salido cosas buenas. don Hugo: Qué bueno es usted, don Víctor… El caso es que, viéndome allí solo entre tanto cachivacheSigue leyendo «La vida es un Liliput»

Ruiz-Faraón

Don Víctor: ¿Qué, don Hugo, mejora algo la cosa desde allá arriba? Don Hugo: Tristísimo, aquí también todo vacío… un palacio robado. Don Víctor: ¿Quién nos lo iba a decir? Con lo que era Correos: actividad trepidante, tanta gente trabajando, tanto público, todo prisas… Don Hugo: Y ahora. El mausoleo más grande que he vistoSigue leyendo «Ruiz-Faraón»

¿Centenario de Arniches?

Don Víctor: “Adquisición del billete a bordo del autobús.  En el caso de adquisición de billete a bordo del autobús, el viajero deberá hacer frente a su pago con el importe exacto del precio marcado.                 No obstante, las empresas adoptarán las medidas necesarias para que su personal pueda realizar cambios de moneda siempre ySigue leyendo «¿Centenario de Arniches?»

Futuristas, pero chapados a la antigua

Don Víctor: ¿Cómo pudieron tener la santa paciencia de quedarse en el taller pintando óleos, con toda aquella alquimia de aglutinantes y pigmentos, ellos que tenían tanta urgencia de velocidad, ruido, violencia y máquinas? Don Hugo: Los futuristas eran demasiado cultos. Decían querer quemar los museos cuando en realidad parecían querer, en su soberbia, suplantarSigue leyendo «Futuristas, pero chapados a la antigua»