Don Hugo: ¿Sabía usted, don Víctor, que nos hemos quedado hechos un par de tontos, usted y yo? Don Víctor: ¿Cómo es eso, don Hugo?, ¿qué me dice usted? Don Hugo: Usted lo sabrá de primera mano, que estuvo compartiendo mesa y manteles con el belga del Real… Don Víctor: ¡No me hable usted! MenudoSigue leyendo «Correcto, pero…»
Archivo del autor: Troupe del Cretino
El Doncel
Don Víctor: ¿Acaso será un libro de horas? Don Hugo: Por la postura, me inclino por una lectura profana… Don Víctor: ¿Guillermo de Aquitania, quizá? Don Hugo: ¿La Ilíada? Don Víctor: Fíjese usted, don Hugo, cómo aquellos guerreros tenían a gala ser también poetas. Don Hugo: Sí, de Ricardo Corazón de León a nuestro Garcilaso.Sigue leyendo «El Doncel»
Cuatro Caminos
Don Hugo: Cuánto no ha mejorado esta glorieta… sin embargo, echa uno casi en falta ese escalextric tan feo y tan sucio y ese suelo permanentemente levantado… ¡vamos que parecía el frente de la Ciudad Universitaria! Don Víctor: Aquí siempre había obreros… bueno, ¿en qué calle de Madrid no los encontraría uno? Don Hugo: LoSigue leyendo «Cuatro Caminos»
Lopetegui
Don Hugo: Hace tiempo que no me habla usted, don Víctor, de aquel amigo suyo, Lopetegui. Don Víctor: Pobrecillo, va dando tumbos de médico en médico y no dan con su dolencia. Está muy pocho… Don Hugo: Pero bueno… ¡si yo creía que eso de caer enfermo no iba con los fanáticos! Don Víctor: EsSigue leyendo «Lopetegui»
Bufones
Don Víctor: Los de Ribera, qué duda cabe, son sólo monstruos. Don Hugo: ¡Pobre barbuda!… Don Víctor: Sobre todo, ¡pobre marido! Don Hugo: Y de la monstrua de Carreño, ¿qué se puede decir? Don Víctor: Pero, don Hugo, ¿usted cree que los bufones no eran más que monstruos en medio del brillo de la Corte?,Sigue leyendo «Bufones»
Bichón y francachelas
Don Víctor: Tratándose del Duque de Mantua, siempre le superpongo el rostro de don Alfredo, con permiso de don Tiziano. Don Hugo: Ya lo dijo el embajador de Francia, cuando le concedieron la Legión de Honor: que Kraus fue el mejor Duque de Mantua que diera la ópera. Don Víctor: ¡Vaya pájaro de cuenta queSigue leyendo «Bichón y francachelas»
El síndrome de Clermont-Ferrand
Don Víctor: Labrada en bloques de basalto, negra como una novela gótica… Don Hugo: Reconozco que impone algo. Don Víctor: … erizada de gárgolas a punto de despeñarse o de alzar el vuelo… Don Hugo: Sí, son espectaculares, la verdad, pero quizá… ¿algo efectistas? Don Víctor: … parece como si aullaran… Don Hugo: Ya, donSigue leyendo «El síndrome de Clermont-Ferrand»
Platón, Aristóteles y la guía Michelín
Don Víctor: Óigame usted, don Hugo, ¿queda mucho para llegar?, que esta cuesta no acaba nunca. ¿Adónde vamos exactamente? Don Hugo: No se preocupe usted, don Víctor, que, según la guía Michelín -que nunca miente-, estamos a punto de llegar a un miradouro ¡con tres estrellas! Don Víctor: Si lo dice la guía Michelín, habránSigue leyendo «Platón, Aristóteles y la guía Michelín»
Pobre Cavaradossi
Don Víctor: ¡Yo no quiero morirme nunca, don Hugo! Don Hugo: ¡A mí me pasa igual, don Víctor! Como a Cavaradossi: “Io non ho amato mai tanto la vita”. Don Víctor: ¿Cree usted que esto que nos pasa tiene solución? Don Hugo: ¡Quia! Cómo resignarse a la decrepitud… Don Víctor: Pues imagínese usted entonces ¡dejarSigue leyendo «Pobre Cavaradossi»
Sonámbulos
Don Víctor: Menos mal que lo encuentro, don Hugo. ¿Qué le ha parecido la experiencia? Don Hugo: ¡Demoledora! Nunca pensé pasarlo tan mal entre tantas maravillas. Don Víctor: ¡Pero qué me dice!, ¿No ha multiplicado su placer el escuchar tan aclaradores análisis en presencia de estas obras maestras?… Don Hugo: Si no he visto nada…Sigue leyendo «Sonámbulos»