Don Hugo: Pocos edificios habrá en Madrid tan determinados por un estilo como este teatro Pavón. Don Víctor: “Un don sin técnica no es más que una sucia manía”, que dice Brassens refiriéndose a cierta prostituta principiante. Ovidio hubiera dicho que, para ser una buena profesional, le faltaba estilo. Don Hugo: Admito que, para tenerSigue leyendo «Estilo»
Archivo del autor: Troupe del Cretino
Placeres de elección
Don Hugo: Empecemos por la número uno. ¿Qué me diría usted del público que hace la cola en esa taquilla? Don Víctor: Parece que predominan las mujeres, ¿verdad? Don Hugo: Bien visto, don Víctor… ¿Y en la segunda? Don Víctor: Veo más de una melena canosa, unas cuantas barbas, mujeres con leotardos y zapato bajo,Sigue leyendo «Placeres de elección»
El tercer ojo
Don Hugo: No podía evitar el sonreírme cuando veía a mis hijos con aquellos libros tan de moda de Lobsang Rampa. Don Víctor: ¡Claro, don Hugo, “El tercer ojo”! Don Hugo: Siempre me venía a la mente la aventura de Heracles con los Cercopes. Don Víctor: ¡Ah, aquellos gnomos tan traviesos, que eran hermanos, ySigue leyendo «El tercer ojo»
Dios cómplice
Don Víctor: Lo que más lamento de todo, don Hugo, es que el pobre Dupré no llegara a tiempo de ver publicado su ensayo sobre la complicidad y protección divina de ciertos amores adúlteros en la literatura medieval. Don Hugo: ¡Qué bien se las ingeniaban aquellos abogados de la fin´amor para torcer las prescripciones deSigue leyendo «Dios cómplice»
A vueltas con los olores
Don Víctor: ¿Cómo respondería usted, don Hugo, a estas preguntas de Blaise Cendrars? Una: “El olfato es atávico, ¿se trata de un sentido en vías de regresión?” Segunda: “¿Un buen olfato, un olfato muy desarrollado es un signo de degeneración?” Don Hugo: Todo aquello que tenga relación con los sentidos, halla en Baudelaire su másSigue leyendo «A vueltas con los olores»
Montes
Don Hugo: Ya hemos llegado al pie, don Víctor. Ahora empieza el bosque. Don Víctor: Dígame usted, don Hugo, ¿no se ha sentido usted observado desde arriba siempre que se encuentra en las inmediaciones de un monte? Don Hugo: Eso lo debió de sentir el hombre desde que empezara a cobrar conciencia del mundo. DonSigue leyendo «Montes»
Pregón
Don Víctor: Ya fue mala pata que se nos muriera el viejo profesor habiendo aplazado varias veces la audiencia que teníamos concertada. Don Hugo: Fue una lástima porque la idea era muy buena y los alcaldes que siguieron fueron todos inasequibles. Don Víctor: Imagínese una mañanita de diario en la Plaza Mayor o en laSigue leyendo «Pregón»
Remoquetes
Don Víctor: En comparación con ellos, ¿qué valor tienen los Fernán Caballero, Gabriela Mistral, George Sand? Don Hugo: Y en el otro lado, los Clarín, Azorín, Rubén Darío… Don Víctor: O los Voltaire, Molière, Mishima… Don Hugo: Y los grandilocuentes Pablo Neruda, Blaise Cendrars y el Conde de Lautréamont. ¡Qué pseudónimos tan bonitos todos ySigue leyendo «Remoquetes»
Yeyé
Don Víctor (cantando): She loves you ye ye ye She loves you ye ye ye Don Hugo: Claro, claro, don Víctor, eso es lo que todo el mundo se cree en España, que nuestros yeyés de la chica yeyé vienen del “yes” inglés de los Beatles, pero antes que ellos el primer “ye ye”Sigue leyendo «Yeyé»
DEPENDE DE QUIÉN LO DIGA
Don Hugo: Yo he atribuido ese atractivo a la palatización de las consonantes líquidas que llevan a una colocación de la voz femenina a la vez alta y trasera. ¡Eso le confiere un misterio, una oscuridad aterciopelada y una carnalidad que no puede más que desencadenar el deseo sexual en un oyente no catalanoparlante! DonSigue leyendo «DEPENDE DE QUIÉN LO DIGA»