El millonario necio, el escritor fantástico, el pintor surrealista y el cantaor payo

Don Víctor: Pues ahora este Musk está entusiasmando a media humanidad con que vamos a colonizar Marte.
Don Hugo (cantando:) Procurad curar los males / que hay en la Tierra, / hombres que tenéis tanto talento. / Procurad curar estos males / y dejad a la luna quieta / porque no se mente con nadie, / lo mismo que sus planetas.
Don Víctor: Le he dejado acabar el fandango, don Hugo, porque sabía que me iba a emocionar y, además, que si a alguien imita usted bien es a Pepe Pinto. ¡El mismo fiato! Lleva más razón que un santo, ¡a qué hablar de cosas tristes!… Sigo cantando con usted (da palmas).
Don Hugo: ¡La culpa de todo es de Julio Verne!…
Don Víctor: Cantemos por fandangos naturales con Pepe Pinto, por favor, don Hugo.
Don Hugo: … Bien claro lo dejó dicho Dalí, que la quimera que inoculara Julio Verne en el imaginario colectivo desvió nuestras energías y nuestro dinero de lo que hubiera debido ser el objetivo de la ciencia: curar el mal en la Tierra.
Don Víctor: ¡Maldito “Viaje a la Luna”!
Don Hugo: Ahora sí, don Víctor. (cantando:) Odios y rencores, / el mundo se ha convertío en odios y rencores.
Don Víctor y don Hugo (cantando:) Cada día estoy más convencío / que los talentos mayores / son los que no tienen buen sentío.

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