
Don Víctor: De manera, don Hugo, que no habrá lugar dentro del territorio de nuestra provincia desde donde no se vea…
Don Hugo: Efectivamente, don Víctor, tendremos los rascacielos más altos de España.
Don Víctor: Claro, como no tuvimos ya bastante ladrillo, vamos a conceder otra oportunidad a los especuladores.
Don Hugo: ¡Buena idea!… para que nos saquen de la crisis.
Don Víctor: Cómo se han puesto con el obispo de Getafe por atreverse a criticar el despropósito moral que será todo esto…
Don Hugo: Sí: ludopatía, prostitución, blanqueo de dinero, violencia y mafias…
Don Víctor: ¿Y será cierto que les van a otorgar un fuero especial que anule la ley anti-tabaco y demás estorbos?
Don Hugo: ¡No faltaba más, hombre… y rebajas fiscales… y, claro está, inversiones públicas!
Don Víctor: … hasta que aquello empiece a generar beneficios…
Don Hugo: … si es que se da el caso…
Don Víctor: Mientras tanto, don Hugo, no lo dude usted, se llenarán unas cuantas alforjas.
Don Hugo: Qué quiere usted que le diga, don Víctor… a mí todo esto me huele a la Cuba de Batista.
Don Víctor: Apañados estamos entonces… ¿Y qué me dice usted del cacareado y cada vez peor tratado medio ambiente?
Don Hugo: No se apure… si tampoco hay para tanto: en agua, vamos a gastar lo que toda la ciudad de Alcobendas; y en luz, sólo lo que Zaragoza.
Don Víctor: ¡Ah bueno!… con lo preocupado que estaba yo… pero ¿usted cree que podremos aguantar lo horrorosamente feo que va a ser todo eso?
Don Hugo: Una estantigua, lo admito, pero es que no todo va a ser perfecto.
Don Víctor: Lo que no sé es si con los años que vamos teniendo, seremos capaces de aumentar el radio de nuestros paseos ¡para no verlo!
marzo 2013