
Don Hugo: El castillo es una preciosidad, pero… lo último que esperaba encontrarme en Coca era ¡un monumento al separatismo!
Don Víctor: Hombre, don Hugo, al fin y al cabo Teodosio fue un emperador originario de Coca, ¡un emperador español!
Don Hugo: No, si ya se le nota… cantonalista avant la lettre… ¡inspirador de taifas!
Don Víctor: Exagera usted…
Don Hugo: Yo lo que le digo a usted, don Víctor, es que el día más feliz de mi vida fue el once de julio del 212, cuando Caracalla nos hizo romanos a todos.
Don Víctor: ¡Caramba, no le hacía yo a usted tan mayor, don Hugo!
Don Hugo: Acuérdese usted de lo emocionante que fue cuando aquel pastor anglicano nos llamó “romanos” en aquella iglesia de Cornualles.
Don Víctor: Sí, católicos romanos y no católicos de Inglaterra… y verdad es que aquello emocionó a las señoras.
Don Hugo: ¡Con razón!… En cambio el día más triste de mi vida fue cuando este sujeto, ¡que es que no quiero ni nombrarlo!, nos partió por la mitad.
Don Víctor: Sí, como en “La verbena de la Paloma”: “ustedes por aquí, vosotros por allá”… pero ¡cómo se acuerda usted de las fechas, hombre de Dios!
Don Hugo: Sí, esto es como aquella amiga de mi mujer que decía que qué mala impresión le causó el que Fernando el Católico contrajera segundas nupcias con Germana de Foix.
Don Víctor: ¿Usted cree que aquella división sirvió para salvar el Imperio Romano de Oriente?..
Don Hugo: … pero de qué manera… Un Imperio Romano ¡sin Roma! que languideció mil años, confundido en su bizantinismo y dejado de la mano de Dios.
Don Víctor: ¿Qué nos va a tocar ver?, ¿Otra proclamación de independencia a lo Companys?
Don Hugo: ¿La aplicación a rajatabla de la ley y la suspensión de la autonomía?
Don Víctor: ¿La invasión irredentista del País Valenciano, Baleares, el Rosellón?…
Don Hugo: … Sí ¡y Alguero también!
Don Víctor: ¿Una nueva claudicación que conceda a Cataluña mayores privilegios hasta la próxima andanada?
Don Hugo: Ningún reino está a salvo… bueno, el único el de Cristo.
Don Víctor: Por algo lo tuvo que poner en el otro mundo. diciembre 2012