Der Traum

Don Víctor: … y le quería preguntar a usted, don Hugo, que tanto se interesa por estas cosas ,¿qué tendrá mi gato, que sueña tanto? No sabía yo que los animales soñaran…

Don Hugo: La cosa está meridianamente clara, don Víctor: toda existencia de mamífero entraña sufrimiento y el sueño, como bien sabe usted, ejerce siempre una función compensatoria: nos da lo que la vida nos hurta y realiza nuestros deseos frustrados. ¿O es que acaso un gato no tiene deseos?

Don Víctor: Ya me habló usted de eso en alguna ocasión, pero entonces ¿cómo es que hay gente que no sueña?

Don Hugo: ¡Imposible! Si no soñáramos, enloqueceríamos pues el sueño es una imprescindible válvula de escape de nuestros sentimientos y afectos más reprimidos por la vida en sociedad y por la cultura.

Don Víctor: Claro, eso es lo que le pasa al pobre Macbeth cuando ya es incapaz de dormir.

Don Hugo: En efecto, cuando, tras el regicidio que acaba de cometer, oye esa voz que le dice que no dormirá ya nunca más, el mismo Macbeth se lamenta de que el «innocent sleep», que es «balm of hurt minds», lo haya abandonado para siempre. ¡Desdichado Macbeth!… Al no dormir, no puede soñar y por tanto no puede reequilibrar la relación de fuerza entre consciente e inconsciente…

Don Víctor: ¡Seguro que en eso mismo estaba pensando Shakespeare…!

Don Hugo: Es más, don Víctor, si no soñáramos, nos retrotraeríamos al dinosaurio.

Don Víctor: Yo tenía un primo… ya le hablé hablado de él… José Antonio, que murió el año pasado… que me dijo una vez, cuando éramos críos: «¡Yo no sueño nunca!»

Deja un comentario