Don Víctor: Le ruego, don Hugo, que apaguemos ya la televisión. Sabe usted bien que no aguanto este programa y ninguno de los otros que hemos probado…. pero vayamos al grano: ¿qué me quiere usted proponer? Don Hugo: ¿Está usted, entonces, en contra de la cultura, don Víctor? Don Víctor: ¡Atiza!, ¿qué tiene que verSigue leyendo «Las dos culturas»
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Verdi versus Wagner
Don Víctor: Mire que le han insistido a usted los de la Asociación Wagneriana para que se una a ellos. ¡Con lo que usted sabe del maestro!… Don Hugo: Siempre recelé de las personalidades fálicas…. Don Víctor: … No me niegue usted que llega a disfrutar de Wagner más que sus fanáticos. Don Hugo: Sí,Sigue leyendo «Verdi versus Wagner»
Héroes
Don Hugo: ¡Cómo acertó Rodin desnudando a su pensador y recogiéndolo atribulado sobre sí mismo! Don Víctor: Es la desmesura abrumadora del desafío que asumió el hombre moderno, emancipado de los dioses. Don Hugo: Y sin embargo, dígame usted, don Víctor: ¿no nos enfrenta la vida con los mismos problemas que expresó Homero? Don Víctor:Sigue leyendo «Héroes»
Libertad
Don Víctor: ¡Liberal!… Es de las palabras más bonitas que hemos exportado… Don Hugo: Claro, a los ingleses les encantó ese término para los amantes de la Libertad. Don Víctor: Antes, yo creo que se usaba más bien para designar a aquéllos que eran generosos, desprendidos, altruistas. Está cargada de acepciones positivas. Don Hugo: LoSigue leyendo «Libertad»
Noche de circo
Don Víctor: Montó fundamentalmente, como buen escandinavo, a Strindberg y a Ibsen, a Shakespeare y Molière evidentemente, y también, como no podía ser de otro modo, a los «angustiados» modernos, Kafka, Pirandello y Anouilh… ¡Lástima que no se fijara en Calderón, que le hubiera podido interesar mucho, o en Lorca, tan en boga!… Don Hugo:Sigue leyendo «Noche de circo»
Veganos
Don Víctor: Y huevos, ¿tampoco? Don Hugo: Desde luego que no. Si ni siquiera toma miel porque las abejas, explotadas por la empresa, ¡generan estrés que transmiten a través de su miel! Don Víctor: Y con esa sensibilidad, ¿encuentra ella la manera de vivir tranquila un solo minuto? Don Hugo: ¡Cómo va a encontrarla siSigue leyendo «Veganos»
La nariz de Sagi-Vela
Don Hugo: A mi hija Irene siempre le sorprendió que su abuelo, que era abogado, que cantaba muy mal y que, por supuesto, no tocaba ningún instrumento ni para quitarle el polvo, cabeceara oyendo por la radio a Sagi-Vela y dijera: «Éste canta con la nariz». Don Víctor: Es lo que pasa cuando se haSigue leyendo «La nariz de Sagi-Vela»
Micros
Don Víctor: En resumen, don Víctor, que me encantó la puesta en escena del «Miles Gloriosus», pero tal vez, por ser precisamente en el teatro de Mérida, andaba luego pensando un poco melancólico en aquellos actores de la Antigüedad que no tenían ni micrófonos ni amplificadores… Don Hugo: … y que actuaban desde el albaSigue leyendo «Micros»
Aplausos
Don Hugo: Lástima que usted aquel día estuviera enfermo… Cantó como nunca y recuerdo que tras la ovación final, dijo: «Si el aplauso eh el alimento del artihta, ¡vaya un shuletón que acabo de comerme!» Don Víctor: ¡Qué bien le imita usted, don Hugo!… pero, ¿ha probado a cantar como él una debla? Don Hugo:Sigue leyendo «Aplausos»
El Sur
Don Víctor: Y entonces, viendo la ilusión de su hermana, la tía Margarita, ante la sola mención de Málaga, donde nunca había estado, mi tío Conrado y su mujer le ofrecieron llevársela con ellos al congreso de médicos. Don Hugo: ¡Cuánto se daba entre la gente del Norte esa fascinación por Andalucía! Don Víctor: Sí,Sigue leyendo «El Sur»