Châteaux en Espagne

Don Víctor: «Estos, Fabio, ¡ay dolor! que ves ahora / Campos de soledad, mustio collado,/ Fueron un tiempo Itálica famosa…»Don Hugo: Sí, y luego que si la «lastimosa reliquia» y que si «sólo quedan memorias funerales» y que «de todo apenas quedan las señales» y que si «a su gran pesadumbre se rindieron» y queSigue leyendo «Châteaux en Espagne»

Ya no hay úlceras

Don Víctor: Usted, don Hugo, ¿cuándo se enteró de que existía el colesterol?Don Hugo: ¡Arrea!… Sólo acierto a decirle que con Franco no había colesterol… y que últimamente resulta que hay colesterol bueno y colesterol malo.Don Víctor: Lo que sí que había, especialmente desde el desarrollismo y el pluriempleo, era úlceras de estómago.Don Hugo: YSigue leyendo «Ya no hay úlceras»

Matías López

Don Hugo: Fíjese, don Víctor, una lata de chocolate «Matías López».Don Víctor: ¿Chocolate, dice usted?… ¿Ése que tomábamos en la postguerra?Don Hugo: ¿Sabe usted lo que el propio fabricante contestó a un adulador que le sugería echar menos cacao a su chocolate?Don Víctor: No acierto a imaginarlo, don Hugo.Don Hugo: «¿Echar menos cacao?… Hijo mío,Sigue leyendo «Matías López»

Épica y lírica

Don Víctor: Para mí, don Hugo, que Don Juan, en el fondo, no es hombre de amor.Don Hugo: No me diga, don Víctor… pues entonces… ¡apaga y vámonos!Don Víctor: Verdaderamente, ¿le parece sensible a lo lírico?Don Hugo: Toda la vida anda corriendo tras la última bella que acaba de inflamar su corazón.Don Víctor: Yo loSigue leyendo «Épica y lírica»

Estrés

Don Víctor: ¡Si ahora hasta resulta que Cristo tuvo estrés!Don Hugo: Como que sudó sangre…Don Víctor: ¡Estrés, estrés!… ¿qué es el estrés?…Don Hugo: ¿Exceso de preocupaciones o de trabajo?Don Víctor: Eso es agotamiento… eso es surménage.Don Hugo: ¿Sentirse muy presionado, acuciado?Don Víctor: Eso es agobio.Don Hugo: ¿Un no hallarse, un sin vivir?Don Víctor: Eso esSigue leyendo «Estrés»

La batalla de Madrid

Don Hugo: Diecisiete refugiados llegamos a tener aquí, don Víctor…Don Víctor: ¿Y cuando había bombardeo?Don Hugo: Bajábamos a la botica de mi tío Cecilio con los demás vecinos de la casa. Allí fue donde a una monja se le cayó en la cabeza un frasco de «mierda del diablo»Don Víctor: ¡Precisamente! Pero, dígame, don Hugo,Sigue leyendo «La batalla de Madrid»