Don Hugo: Mire que nos corregían veces y veces lo de anteponer una preposición a otra. Cuánto no nos insistirían los maestros de entonces.Don Víctor: Lo que se metieron con aquel eslogan de la CEDA que decía: «¡A por el 40!»Don Hugo: Yo, como era niño, no sabía qué era eso.Don Víctor: El 40% necesarioSigue leyendo «Gil Robles y Vespasiano»
Archivo del autor: Troupe del Cretino
Kraus torero
Don Hugo: Una verdadera lástima, don Víctor; se perdió usted lo mejor de la feria: el toro estaba ya echado y cuando sintió el verduguillo en la cerviz, en lugar de derrumbarse definitivamente, la casta lo levantó y ¡no sólo eso! sino que rompió a correr tras el matador de tal suerte que la muerteSigue leyendo «Kraus torero»
Plácido o la desmesura
Don Víctor: Está visto, don Hugo, que no puede uno ir a ningún sitio sin toparse con él. ¡Posee el don de la ubicuidad!Don Hugo: Pero ¿seguro de que no se trata de un festival por vídeo-conferencia?Don Víctor: De ninguna manera, eso no va con Él. Estos vieneses tendrán que meterse entre pecho y espaldaSigue leyendo «Plácido o la desmesura»
Don Ramón y el éntasis
Don Víctor: Estoy convencido, don Hugo, de que no respetaron ni una sola de sus indicaciones y pasaron por alto todas sus precisiones eruditas.Don Hugo: El caso es que el hombre aguantó mecha y, según tengo entendido, honró el rodaje con su presencia hasta el final.Don Víctor: No me explico cómo un sabio tan estudiosoSigue leyendo «Don Ramón y el éntasis»
¿Diez o doce?
Don Hugo: ¡Qué bien juega este chico!… pero se ha parado usted a pensar, don Víctor, a qué viene esa serie incomprensible: 15, 30, ¡40!Don Víctor: Los ingleses parecen el tío tonto de «Los santos inocentes» que cuenta como Dios le da a entender: uno, dos, nueve, veintidós…Don Hugo: No, no era así. Cuando elSigue leyendo «¿Diez o doce?»
Exoneraciones de la carne y el espíritu
Don Hugo: Entonces, según usted, don Víctor, los arqueólogos han hecho mal no borrando estos antiguos graffiti de Pompeya.Don Víctor: De ninguna manera, don Hugo, eso no se toca. No tenemos derecho a destruir estos testimonios de la vida cotidiana de los antiguos. Ahora, sí que me habría parecido bien que en su momento losSigue leyendo «Exoneraciones de la carne y el espíritu»
Don Juan y Tartufo
Don Hugo: ¿Pero qué veo? ¡Si es el bueno de don Víctor! Tan madrugador como yo.Don Víctor: No tengo el gusto… Yo soy Tartufo…Don Hugo: ¡Y yo, don Juan! Y para que me conozcan bien, usted y el mundo entero, ¡fuera la máscara!Don Víctor: Qué prestancia la suya, don Juan. Por algo ha conquistado ustedSigue leyendo «Don Juan y Tartufo»
Don Álvaro de Bazán
Don Víctor: Pues ya estamos aquí, don Hugo. ¿Qué me quería usted decir a propósito de la estatua de don Álvaro de Bazán?Don Hugo: Mire usted, don Víctor, que incluso prescindiendo de las florecitas que le han puesto debajo, esto de los monumentos decimonónicos casa mal con lo recio y adusto de la arquitectura deSigue leyendo «Don Álvaro de Bazán»
Franco y Montini
Don Víctor: No me extraña nada que la encíclica «Pacem in terris» fuera silenciada por el régimen de Franco.Don Hugo: ¿Por qué, si sólo decía que el amor cristiano se expresa a través de la tolerancia…Don Víctor: El caso es que yo, a los grises, los encontraba tolerantes en el fondo, a pesar de susSigue leyendo «Franco y Montini»
¿Que el café es malo?
Don Hugo: Pero qué buena cara tiene usted hoy, don Víctor. No me puede negar que está mucho mejor.Don Víctor: Pues no crea, don Hugo, que…Don Hugo: Lo que pasa es que no debemos dejarnos sugestionar por todas esas consejas de que si el melón es malo: «por la mañana, oro; a la tarde, plata;Sigue leyendo «¿Que el café es malo?»