Una vela a Dios y otra a Sartre

Don Hugo: Yo nunca me divierto.Don Víctor: ¿Cómo es eso, don Hugo? ¡No me diga usted que no ha disfrutado hace un rato en casa con el “Pourquoi me réveiller”! Si me ha hecho usted pincharlo tres veces…Don Hugo: Sí, claro, don Víctor, para analizar mejor la prodigiosa messa di voce que hace Kraus enSigue leyendo «Una vela a Dios y otra a Sartre»

Corot y el Gran Meaulnes

Don Víctor: Es tal y como usted me lo había descrito, don Hugo. No me lo podía imaginar. Si parece que estamos en Francia.Don Hugo: Hoy hace un día tal cual un cuadro de Corot.Don Víctor: Aquí me imagino yo a aquel maestro que traía a bañarse a sus alumnos en aquella deliciosa novela “ElSigue leyendo «Corot y el Gran Meaulnes»

No hay nada de valor

Don Víctor: Ayer no pude por menos que indignarme… Iba en el coche…Don Hugo: No me extraña, don Víctor, circular por Madrid es disgusto asegurado.Don Víctor: Calle, calle, don Hugo, en esto que me adelanta una furgoneta que lleva en el portón trasero un cartel pregonando: “No hay nada de valor”.Don Hugo: ¡Lo que faltaba!Sigue leyendo «No hay nada de valor»

En el Puig de Misses

Don Víctor: Bueno, don Hugo, que no le he visto a usted muy animado con la balada esa del ofertorio…Don Hugo: Ahora resulta que a Dios nos lo van haciendo country…Don Víctor: … pero country del malo… Claro, como la Iglesia nunca ha tenido música…Don Hugo: Sí, la verdad, sólo mediocridades: Bach, Schubert, Mozart, Gounod,Sigue leyendo «En el Puig de Misses»

Nos den el opio

Don Víctor: Le venía dando vueltas estos días a aquello que me contó usted hace tantos años de que cuando fuéramos viejos, cumpliríamos con dos obligaciones propias de todo hombre ilustrado.Don Hugo: ¿Obligaciones? A ver con qué me sale usted ahora…Don Víctor: Sí, hombre, piense usted en todo lo que llevamos leído.Don Hugo: Si loSigue leyendo «Nos den el opio»