José Luis Moreno

Don Víctor: Ahora resulta que José Luis Moreno es malísimo. No sé… ¡que decidan los tribunales! No obstante, salga lo que salga, su labor al frente del Calderón ha sido encomiable. Don Hugo: Es cierto. Fue la única alternativa privada con continuidad al oficial teatro de la Zarzuela. Don Víctor: Cuántos años no habremos disfrutadoSigue leyendo «José Luis Moreno»

Cuentos para niños

Don Víctor: ¡Desde lo alto de este trono, cuarenta y cinco siglos contemplan las mudanzas en la compostura de los gobernantes! Don Hugo: Cuando Napoleón dirigió la mirada de sus soldados hacia el pináculo de las pirámides, quería hacer de ellos unos héroes, tal y como lo era él mismo. Don Víctor: Sí, y porSigue leyendo «Cuentos para niños»

El nuevo centripetismo

Don Víctor: Fue salir a escena Edgardo vestido a la usanza española, destocarse de su chambergo, y Madame Bovary casi se desmaya. Don Hugo: En su época imperial, España exhalaba su aliento fecundador por todo el orbe… Don Víctor: ¡Y vaya fiato! Cuánto alargó aquel interminable calderón. Don Hugo: Al final acabó con la caraSigue leyendo «El nuevo centripetismo»

Lo blanco es negro

Don Hugo: ¡Y fue añadirle al título original: “y cambio climático”, e ipso facto le publicaron su estudio sobre las ardillas, rechazado hasta aquel momento! Don Víctor: Si es que hoy en día todo cuanto no contemple la sostenibilidad, no interesa. Don Hugo: Toda obra de arte que no se conciba desde la “perspectiva deSigue leyendo «Lo blanco es negro»

Elsa Pataky entre Anteo y Abebe Bikila

Don Hugo: ¿Se acuerda usted, don Víctor, de aquel arranque del verano del 71 cuando por las calles de Madrid se vio a unas cuantas jovencitas caminar descalzas? Don Víctor: ¡Es cierto!… fue tan fugaz aquello que llegué a pensar que acaso lo hubiera soñado. Nadie me lo había mencionado nunca… Don Hugo: Claro queSigue leyendo «Elsa Pataky entre Anteo y Abebe Bikila»

¿Quién lo iba a decir?

Don Víctor: ¡Qué sabrosa conversación hemos tenido los cuatro con esto de la novela bizantina, con sus viajes, sus raptos, desapariciones, insospechados reencuentros con parientes perdidos y dados por muertos…! Don Hugo: Es que lo que tienen estos antiguos puertos griegos, tan evocadores. Don Víctor: ¿Cómo no reconocer en todo ello la mano de losSigue leyendo «¿Quién lo iba a decir?»