Puertas y ventanas

Don Víctor: Don Hugo, ¿por dónde entramos, por la derecha o por la izquierda?

Don Hugo: Don Víctor, casi no me atrevo a contestarle en presencia de Ortega y Gasset. La última vez que vinimos a esta facultad, no estaba aquí esta estatua.

Don Víctor: Es cierto, don Hugo, pero no entiendo qué le puede importar a don José que entremos por la cafetería o sigamos hasta la puerta principal.

Don Hugo: Hombre, don Víctor, que para algo afirmaría aquello de que ser de la derecha como ser de la izquierda es una de las infinitas formas que el hombre puede elegir para ser un imbécil, amén de contraer la hemiplejia moral.

Don Víctor: Es que eso de ser de una o de otra es como ser del Madrid o del Atleti, una decisión gratuita que evita tener que tomarse el trabajo de discurrir y de asumir responsabilidades.

Don Hugo: Cuando no es porque yo soy, por ejemplo, de izquierdas porque mi padre lo era.

Don Víctor: Y me parece criminal lo de la otra parte mientras que lo nuestro es obligadamente bueno siempre.

Don Hugo: Sí, y ellos son unos ladrones mientras que nosotros somos muy honrados. Y es que, claro, el Atleti ha perdido porque el Madrid ha comprado al árbitro.

Don Víctor: Hemos ganado porque somos mejores personas.

Don Hugo: Yo siempre tengo razón, como todos los míos… Los otros matan a conciencia y a mansalva mientras que nosotros, nunca matamos… quizás algún incontrolado, pero ¡nada más!… ¿Se acuerda usted de aquel chiste de Mingote en que un niño, sentado en el regazo de su abuelo, le pregunta que qué es mejor, si ser de derechas o de izquierdas?…

Don Víctor: ¡Arrea, buena pregunta! ¡A ver qué dirán luego los lectores!

Don Hugo: … y contesta que lo primero es no ser gilipollas.

Don Víctor: Mire, don Hugo, estos filósofos me están mareando. ¿Qué le parece si nos colamos por esa ventana, que tiene la persiana levantada?

Deja un comentario