Rasca que te rasca

Don Hugo: Hombre, don Víctor, ¡no será para tanto! Ya verá usted cómo mañana mismo se le habrá pasado el enfado a su hija Celia.

Don Víctor: ¡Dios le oiga, don Hugo! Estoy que no vivo. Pensé que le haría gracia, la verdad… Que ella sea restauradora me inspiró el cuento. Tiene que quitar una costra de barniz muy denso del rostro de un busto de madera policromada que representa a Trump.

Don Hugo: El arranque es gracioso. ¿Y qué se encuentra debajo?

Don Víctor: Para su sorpresa, por mucho que rasque, no se le va de momento el color anaranjado, pero sí se aprecia una alteración en los rasgos faciales con un evidente estiramiento de la piel, amén de que el cabello pasa de rubio teñido, con prominente tupé, a un implante capilar muy planchado, negro y gomoso. ¡Es otro hombre!

Don Hugo: ¡No me diga que habla italiano con acento milanés!… ¡Berlusconi!

Don Víctor: Pero hay más, don Hugo. Viendo que indudablemente se trata de una falsificación, Celia sigue rascando. ¡Nuevas sorpresas! El color da paso a una piel más curtida donde azulea una barba cerrada, en tanto que el injerto capilar ralea en una calva incipiente y mal cuidada; además surge una prominente nariz junto a una gruesa papada.

Don Hugo: Éste, me temo que va a hablar español con acento desgarrao….

Don Víctor: Ya ha adivinado usted la trayectoria que nos conduce de un personaje a otro. Es Gil y Gil.

Don Hugo: Visto así, usted plantea en su cuento que el celebérrimo alcalde de Marbella fue precursor.

Don Víctor: Evidentemente. Los tres son hombres de negocios sin escrúpulos que dan el salto a la política como medio de seguir medrando, recurriendo a la demagogia populista.

Don Hugo: Eso es lo que sabe todo el mundo menos los que les votan… tanto es así que llegan a alcanzar la mayoría, pero en lo profundo responden los tres a lo que Freud definió como personalidad fálica… Fanfarronería.

Don Víctor: “Yo acabo con la guerra de Ucrania en un día”. “Canto mejor que Sinatra”. “Este año hacemos triplete”.

Don Hugo: Desinhibición.

Don Víctor: “La Unión Europea nació para fastidiar a los Estados Unidos”. “Nunca ha practicado el sexo pagando”. “El presidente del Ajax hace demagogia con sus negros”.

Don Hugo: Matonismo.

Don Víctor: “Me voy a anexionar Groenlandia”. “Se van a enterar los comunistas”. “Has insultao a los votantes de Marbella”.

Don Hugo: Rasgos paranoides.

Don Víctor: Los tres siempre enzarzados en pleitos y cambiando ordenanzas y leyes a conveniencia.

Don Hugo: Amén de incultos y putañeros.

Don Víctor: Stormy Daniels. Ruby y los Bunga bunga con Gaddafi. Las chicas del jacuzzi marbellés.

Don Hugo: Quédese tranquilo, don Víctor: Le explicaré todo esto a Celia y ¡arreglado!

Don Víctor: Sí, sí, eso, don Hugo, pero además añádale que, como no podía ser menos, el arte ya anticipó esta plaga a distancia.

Don Hugo: Claro, el Macbeth de Shakespeare, ¿verdad?

Don Víctor: Tocado, don Hugo, pero yo me refería a un ejemplo más cercano, de sólo un siglo, un modelo que perfila y condensa a estos tres…

Don Hugo: ¡Ya lo tengo, el Ubu de Alfred Jarry!

Don Víctor: Ahora sí…¡Hundido!

Don Hugo: Yo robo a todos, mato a todos, arraso todo y me voy con la música a otra parte a seguir con lo mío.

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