
Don Hugo: Don Víctor, como usted, me temía lo peor: un montaje de esos geniales, los actores vestidos de mamarrachos y un texto deturpado según las ideologías a la moda. ¡Pues no!
Don Víctor: Sí, pero seguro que los actores, como viene siendo habitual, más que declamar con buena escuela, emitían mucho aire y poco sonido; enfatizaban con voz gutural en lugar de proyectarla; amén de eludir la necesaria musculación de las consonantes y de extraviar al espectador con una prosodia incongruente.
Don Hugo: Nada de eso, don Víctor, y además se les entendía perfectamente.
Don Víctor: Bueno, bueno, don Hugo, pero ¿a que adolecían de afectaciones motrices tale como revolcarse y rodar por el suelo a la mínima, levantar la pata inopinadamente, dar saltitos y carreritas, poner «carusas»…?
Don Hugo: Calle, calle, que tampoco en eso tengo queja. Fue una función impecable, respetuosa con el texto y con su espíritu. La pega me asaltó después cuando, ya en casa, tranquilamente sentado en el sillón, leí los comentarios del programa antes de archivarlo. La investigadora Juana Escabias…
Don Víctor: ¡Sí, hombre, la autora de “La puta de las mil noches”!
Don Hugo: La misma. Escuche: “Algunos investigadores han acusado a Ana Caro de Mallén de falta de feminismo porque las protagonistas de sus obras anhelan el amor de un hombre”.
Don Víctor: Hace muy bien doña Juana en censurar a esos ridículos mojigatos. ¡Qué plaga, Señor! ¡Cuánto fiscal vocacional está haciendo méritos para cuando por fin se constituya el muevo Tribunal de la Inquisición!
Don Hugo: Calle, calle, que esto no era lo malo. A lo que iba es a que la propia Juana Escabias establece que “No es pertinente aplicar juicios de valor, basados en parámetros del siglo XXI, a la mentalidad de una sociedad de la que nos separan casi cinco siglos”.
Don Víctor: ¡Arrea! Ahora van a prohibir en nuestra especie la coyunda entre el hombre y la mujer… ¡como en el mundo feliz de Huxley!
Don Hugo: Yo les pondría de penitencia que asistieran a una representación subtitulada de “La prohibición de amar” de Wagner.