
Don Víctor: Entonces, don Hugo, ¿cree usted que, tras la máscara de lo sicalíptico, acecha la trampa mortal?
Don Hugo: Sin duda alguna, don Víctor. Tras del estímulo vasodilatador se oculta el más terrible Thanatos paralizante.
Don Víctor: Gustave Moreau tiene una Salomé con una cabeza de Bautista suspendida en el aire, en forma de aparición, que impresiona tanto como esta puesta de sol atlántico.
Don Hugo: Sí, aquí la sangre del orto riela sobre las ondas. Fernández Flórez, perseguido y acorralado en el Madrid de los paseos y las bombas, ve con terror, el coágulo de crepúsculo colgando del dintel de la ventana tras la que se esconde.
Don Víctor: ¡Qué duda cabe que Apollinaire conocía bien esta obra de Moreau y quedaría impresionado por su truculenta mezcla de erotismo y crueldad…! De ahí el verso final de su vanguardista poema “Zone”. ¿Cómo era?… ¡Ah, sí!… “Oh Sol”.
Don Hugo: No, no, don Víctor: “Adiós Sol cuello cortado”.
Don Víctor: Claramente es la cabeza del Rey Sol mostrada al populacho en la persona de Luis XVI.
Don Hugo: ¿Y qué le parece aquello que canta Atahualpa Yupanqui en su milonga “El arriero”?
Don Víctor: Pues que, por mucho que se proclamara poeta popular, durante su estancia en París, hubo de enterarse de la poesía de vanguardia…
Don Hugo (cantando:) “Es bandera de niebla su poncho al viento / Lo saludan las flautas del pajonal…”
Don Víctor y don Hugo (cantando:) “Un degüello de soles muestra la tarde”