Estilo

Don Hugo: Pocos edificios habrá en Madrid tan determinados por un estilo como este teatro Pavón.

Don Víctor: “Un don sin técnica no es más que una sucia manía”, que dice Brassens refiriéndose a cierta prostituta principiante. Ovidio hubiera dicho que, para ser una buena profesional, le faltaba estilo.

Don Hugo: Admito que, para tener estilo, la técnica es condición necesaria, pero no suficiente.

Don Víctor: ¿Algo así como ocurre con Giulio Romano?

Don Hugo: Sí, con sus extravíos estéticos.

Don Víctor: Pero entonces, don Hugo, dígame: ¿qué se requiere para que de verdad una época, un movimiento, un artista sean poseedores de un verdadero estilo?

Don Hugo: ¿Y me lo pregunta usted, don Víctor?… pero si se lo sabe usted mejor que yo… se requiere el carácter que les falta a los que sólo son capaces de imitar la manera. El que resulta de la necesidad urgente de posesión.

Don Víctor: Sí, don Hugo, el fuego telúrico que le quema las entrañas al artista y no lo deja vivir. Ex abundantia cordis, os loquitur. Y, hablando de artistas, quien dice “boca”, dice también “mano”.

Don Hugo: Claro, ésa es la vitalidad de la que carecerían, por ejemplo, los pre-rafaelitas, hechizados en una fascinación esterilizante.

Don Víctor: ¡Les falta la verdadera pasión!

Don Hugo: ¡Si lo tiene escrito Pasolini, que “la desesperación sustituye a la gracia y la maniera al estilo”!

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