
Don Hugo: … a esa señorita extranjera, le he comprado el “Vuelva usted mañana” de Larra…
Don Víctor: Claro, porque mucha informática, pero aquí seguimos aplazando las cosas como si fueran a salir solas. Somos mañanistas, como decía Galdós, y la que más, doña Isabel II.
Don Hugo: … y también la “España invertebrada” de Ortega y Gasset.
Don Víctor: Eso, porque no sé cuándo, de una vez por todas, vamos a ser un país normal.
Don Hugo: Sin bombas ni separatismos.
Don Víctor: ¿Y para que acabe de entender España, aquello de Unamuno…?
Don Hugo: Mejor algo de Valle-Inclán.
Don Víctor: ¿Y algo más actual?
Don Hugo: De quién, ¿de Cela?
Don Víctor: Digo, actual actual, de un país en plena metamorfosis y que pierde aquel sentimiento de inferioridad y llama viejo a lo antiguo y todo lo quiere cambiar…
Don Hugo: ¡Porque somos unos iconoclastas!
Don Víctor: ¿Y qué me dice de los nombres?… A mi hija le tengo dicho que a la nieta le ponga el nombre que quiera, pero que yo lo pueda pronunciar.
Don Hugo: … si es que ya no sabemos cuándo decir “tú” y cuándo “usted”…
Don Víctor: … ni cuándo besarse o cuándo hacer una reverencia.
Don Hugo: Lo que yo le digo, don Hugo, como usted y como yo… ¡qué pocos vamos quedando!