
Don Víctor: Alabado sea Dios, que acaba ya el verano y van apagándose poco a poco los aires acondicionados.
Don Hugo: Cuánta razón lleva usted, don Víctor; estas climatizaciones nos retrotraen a las glaciaciones del Pleistoceno.
Don Víctor: ¿Se acuerda usted, don Hugo, de cuando empezó este invento en España? Primero fue en algunos cines… recuerdo que ponían un cartel con osos polares entre los hielos…
Don Hugo: Por lo menos no engañaban a nadie. Aquello era como viajar al Polo… ¡una aventura muy arriesgada!
Don Víctor: Al menos, ahora, con la entrada, ¿qué les costaría regalar una bufanda?
Don Hugo: Y si sólo fueran los cines, pero es que ¡le echan a uno de todas partes! Ni al supermercado puede ir uno ya…
Don Víctor: Y no se lo pierda usted, don Hugo, que ahora, al mínimo barrunto, nos pondrán la calefacción echando bombas.
Don Hugo: ¡Qué afición al confort nos ha entrado en España, don Víctor!
Don Víctor: Pronto empezaremos a saltar como las castañas asadas.