Catatimia

Don Víctor: No comprendo cómo todavía no lo han suprimido.

Don Hugo: ¿El qué, el semáforo? Pues ya me contará usted, don Víctor, si ya lo respetamos poco, como lo quitaran, a ver quién es el guapo que se atreve a cruzar la calle.

Don Víctor: Me refiero al disco amarillo, don Hugo, pues… exactamente ¿qué significa?

Don Hugo: Hombre, yo, cuando lo veo, interpreto que debo apretar el paso y cruzar lo más aprisa posible.

Don Víctor: A eso voy, si el que viene por el otro lado, lo interpreta también a su favor… pues ya lo sabe usted: tesis, antítesis… ¡topetazo seguro!

Don Hugo: Eso tiene un nombre como mecanismo de defensa: la catatimia. Al fin y al cabo la vida no es más que un constante test proyectivo.

Don Víctor: ¿Y eso me salva a mí, don Hugo, de convertirme en un proyectil por cruzar en amarillo?

Don Hugo: ¡Atiza, corra usted, don Víctor, que se nos ha puesto amarillo! ¡Tire usted para adelante, hombre!

Don Víctor: ¡Atrás, apúrese, que nos atropellan!

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