En el Gijón

Don Víctor: ¡Qué malo era el Valdepeñas que servían en Madrid en todas partes! ¿Se acuerda usted, don Hugo?

Don Hugo: Mientras que ahora no hay vino malo en España.

Don Víctor: ¿Y qué me dice usted del jamón de hoy y de los embutidos?

Don Hugo: Si hasta nos permitimos tener ostras de Arcachon, carpaccio italiano, chocolate de Madagascar…

Don Víctor: ¡Puaj! Sin embargo, el café del Gijón sigue tan malo como cuando éramos jóvenes.

Don Hugo: Es verdad, don Víctor, esto es metralla como en los años cuarenta.

Don Víctor: Bien está la tradición, pero ya podrían comprar arábica y no robusta, aunque cueste un poquito más…

Don Hugo: Esta vez, don Víctor, me toca pagar a mí.

Don Víctor: De ninguna manera, don Hugo, usted paga siempre.

Don Hugo: He dicho que pago yo; no se me subleve usted.

Don Víctor: ¡Demonio de hombre! ¿No me dejará usted pagar?

Don Hugo: ¡Ya está!… ¡Y qué caro! Esta vez, ni propina he dejado.

Don Víctor: Esto de pagar es uno de tantos problemas nacionales que no llevan visos de resolverse nunca.

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