
Don Víctor: Buena la hicieron los romanos con esto de las siglas, don Hugo… lo poco agrada, pero lo mucho enfada.
Don Hugo: Hombre, don Víctor, a mí me gusta que todavía hoy la municipalidad de Roma imprima el SPQR en el mobiliario urbano. Roma sigue siendo Roma.
Don Víctor: Quién nos iba a decir, a nosotros, que contábamos las siglas con los dedos de una mano…
Don Hugo: S.A., ONU, Renfe y al final… RIP.
Don Víctor: … que asistiríamos a esta confusión babélica donde ya nadie se entiende…
Don Hugo: Las siglas se multiplican por millones cada día: programas informáticos…
Don Víctor: … que si el pdf y el jpg…
Don Hugo: … aparatos electrónicos…
Don Víctor: … que si el mp3…
Don Hugo: … impresos de Hacienda, nombres de organismos oficiales y vaya usted a saber…
Don Víctor: … que si el PADRE, que si el IVA, que si el TAE, que si el IBI, que si el IBEX, que si el MIBOR…
Don Hugo: …¡Hasta las lenguas!
Don Víctor: Sí. El LAPAPYP y el LAPAO, en Aragón.
Don Hugo: Porque antes bien que nos reíamos de ellas, que no sabíamos si SEAT era “Se Estará Apretando Tornillos” o “Se Estropea Antes de Tiempo”. Lo que sí sabíamos era que OPUS significa “Organización Para Uno Situarse”.
Don Víctor: Y ahora en que se nos han convertido en una plaga, nos las tomamos en serio para más INRI.
Don Hugo: ¡INRI! Ahí, don Víctor, ha dado usted en el clavo. A partir de ahora es la única que admito. Las demás, que me las desglosen.