
Don Víctor: Una cosa se ha dejado en el tintero…
Don Hugo: ¿Depardieu? ¡Imposible! Si lo ha hecho todo: desde el tribuno Dantón al cazurro de Obélix…
Don Víctor: Sí, es verdad… viticultor en el Anjou y prospector de petróleo en Cuba…
Don Hugo: Jean Valjean en «Los Miserables» o Maheu en «Germinal» y Georges Fauré en esa americanada de «Matrimonio de conveniencia»…
Don Víctor: … campeón de pulsos en un restaurante checo y a continuación cocinero tras echar al chef con cajas destempladas…
Don Hugo: … ¡Pero si últimamente, tras haberse hecho belga, se nos ha nacionalizado ruso y todo! ¿Qué dice usted que le queda por hacer a este hombre? Si hasta obviando ese físico de ogro, ha sido el más fino de los Cyranos…
Don Víctor: Pues a eso iba, don Hugo… ¡al físico precisamente!
Don Hugo: Físicamente, desde luego, es un animal: pura extroversión y ausencia de toda arrière-pensée. Todo queda a la vista.
Don Víctor: ¡Y tanto! ¡Y que no es poco, que vaya volúmenes siempre animados de energía volcánica!… ¡No hay quien lo pare!
Don Hugo: Y cómo hincha esos ollares antes de embestir, que parece que fuera a inhalar medio mundo.
Don Víctor: Sí, tanto aire como manjares cuando abre esa bocaza… ¡manjares y caldos!
Don Hugo: Estómago portentoso… Ah, ¡ya caigo, don Víctor! Depardieu no ha rodado aún el papel que le corresponde por derecho propio…
Don Víctor: ¡El Gargantúa!