Programa reformista

Don Hugo: Estaba yo el otro día ordenando la colección del “Madrid cómico” que heredé de mi tío y me tropecé con una viñeta de 1889 que parecía como para la España de ahora: en ella una especie de mujik…

Don Víctor: Sí, la imagen que en España tendrían de cómo era un nihilista ruso.

Don Hugo: Escuche, don Víctor, que se la voy a leer: “Mucho hablar de intereses y de cupones… ¡Rediós! ¡Como tuviera cuatro cañones el socialismo, se acababa la Bolsa mañana mismo!”

Don Víctor: ¡Ni que fuera uno de nuestros ministros actuales!

Don Hugo: De por entonces datan también las bravatas de José Izquierdo, el de “Fortunata y Jacinta”: “Y yo digo que es menester acantonar a Madriz, pegarle fuego a las Cortes, al Palacio Real, y a los judíos Ministerios, al Monte de Piedad, al cuartel de la Guardia Civil y al Dipósito de las aguas, y luego hacer un racimo de horca con Castelar, Pi, Figueras, Martos, Bicerra y los demás, por moderaos, por moderaos”.

Don Víctor: No puedo por menos que recordar el atrabiliario personaje de Shakespeare que tanto nos gusta a usted y a mí, aquel Jack Cade, de “Enrique VI”.

Don Hugo: Hombre, claro, si parece un nihilista avant la lettre: “No dejaremos con vida a un solo señor… Conservad únicamente la vida a quienes lleven los zapatos remendados…”.

Don Víctor: “… pero antes pegadle fuego al puente de Londres y echad abajo la Torre también. ¡A quemar!… Matad y aporread”.

Don Hugo: “Tiradlos al Támesis… Te voy a hacer comer hierro como una ostra y vas a tragarte mi espada como un alfiler gigante”.

Don Víctor: ¿Cree usted, don Hugo, que Wamba, el zapatero de “El bateo” de Chueca, habría leído a Shakespeare?

Don Hugo: ¡Quia, don Víctor! Ése hablaba de oídas. (cantando:) “Haremos de carne humana la estatua de Robespierre…”

Don Víctor y don Hugo (cantando:) “para que sirva de ejemplo el mártir aquel”.

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