
Don Hugo: Llora Sergio Ramos por irse del Madrid.
Don Víctor: Llora Federer derrotado por Nadal.
Don Hugo: Llora Luis Suárez por ganar la Liga.
Don Víctor: Llora Bustamante.
Don Hugo: Lloran los concursantes de la tele porque han pasado el corte.
Don Víctor: Lloran los ganadores de los Óscar.
Don Hugo: Lloran los famosos cuando nombran a sus madres.
Don Víctor: ¡Pero si llora hasta el implacable doctor Sánchez!
Don Hugo: Hoy en día es obligado llorar en público cuando hasta hace bien poco no se podía ni sollozar ante los demás.
Don Víctor: Imagínese llorando a di Stefano, Manolo Santana, Pepe Blanco, el alcalde de Belmez cuando ganó “Un millón para el mejor”, Gary Cooper, Tom Jones, Girón de Velasco o Pepe Solís…
Don Hugo: ¿Qué habría pensado la gente?… ¡Les habrían perdido el respeto!
Don Víctor: Aunque sí que gimoteó Arias Navarro en la televisión con aquello de “Españoles, Franco… ¡ha muerto!”, pero claro tenga usted en cuenta, don Hugo, que al pobre se le moría el régimen. Aquello no era moco de pavo…
Don Hugo: En la Historia las lágrimas van y vienen. Lloraron los románticos acordándose de las lágrimas de Lanzarote y Ginebra. Antes lloraron los héroes homéricos…
Don Víctor: Sí, y tras ellos, el gran Pericles, defendiendo, frente a los areopagitas, a su amada Aspasia de las acusaciones de impiedad y proxenitismo. Escuche, don Hugo, cuanto al respecto dice el antiguo Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano: “… la tomó en sus brazos… la besó repetidas veces, le bañó el rostro de lágrimas, y consiguió salvarla. Tales actos de amorosa demencia no aminoraron el prestigio de que el defensor disfrutaba”.
Don Hugo: Lloró Cristo, que al fin y al cabo fue un sofista helenístico. Y también aprendió a llorar San Pedro.
Don Víctor: En cambio no lloraron ni el hombre de Cromagnon, ni los asirios, ni los romanos, ni las hordas bárbaras, ni los neoclásicos, ni los positivistas, ni los totalitarios del siglo XX.
Don Hugo: ¿Recuerda usted, don Víctor, aquella canción de Raphaël, que preparamos con Isidro Cuenca para la fiesta que le dimos al bueno de Lopetegui cuando se recuperó de su último zorrocotroco? (cantando:) Yo pensé también un día / que los hombres nunca lloran / porque es una cobardía / que ninguno debe hacer, / que por muchos sufrimientos / que haya dentro de sus vidas, / en los hombres hay heridas que nunca se dejan ver…
Don Víctor y don Hugo (cantando:) pero tu adiós definitivo / me ha debido trastornar. / Fue tanto amor el que he perdido…
Don Hugo: Don Víctor, déjeme que dé yo el do de pecho final, con calderón y todo… (cantando:) … que me he puesto en un rincón ¡a llorAAAAAAr!