Perspectiva jerárquica

Don Víctor: ¿Todos en el mismo plano, igual de cerca?

Don Hugo: Todos, da lo mismo que aparezcan grandes o pequeños. No hay detrás ni delante, ni lejos ni cerca.

Don Víctor: Yo creo que a usted y a mí nos correspondería ir por detrás de Zimrilín de Mari.

Don Hugo: No se fíe usted de que el brazo del rey se superponga a la tiara del ministro; es una convención.

Don Víctor: ¿Y los que caminan por encima de los ministros que tiran del buey?

Don Hugo: No le quepa duda: pisan el mismo suelo que los personajes anteriores. Están encima para traerlos al primer plano, que es el único.

Don Víctor: Entonces, ésta no es una ventana abierta a un espacio tridimensional… No hay distancias.

Don Hugo: Lo más llamativo, don Víctor, es que lo normal sea representar las cosas así, distorsionándolas en función de la jerarquía, y que a nosotros, hoy en día, nos parezca raro.

Don Víctor: ¿Y cómo hemos llegado a desaprender esa «normalidad», don Hugo?

Don Hugo: Establezcamos una vez más un paralelismo entre lo ontogenético y lo filogenético: al igual que el niño que dibuja a su familia, marca diferencias de tamaño desproporcionadas al proyectar sus afectos en la imagen, deformándola así…

Don Víctor: … raramente se dan a su vez épocas adultas en que se respeten las auténticas proporciones de la Naturaleza. Además, un mundo representado en perspectiva es un mundo en que el individuo ha quedado emancipado y se mueve libremente por el espacio tridimensional.

Don Hugo: En efecto, el mundo clásico y el Renacimiento.

Don Víctor: Luego, todavía somos clásicos o, cuando menos, ¡renacentistas!

Don Hugo: La verdad es que es todo un consuelo.

Deja un comentario