
Don Hugo: Ya estamos aquí, don Víctor. Y a la hora adecuada. Es lo que yo le decía: si lo hubiera hecho aposta, no le habría salido mejor.
Don Víctor: Ni el antro de Fu Manchú, ni la guarida de Fantomas, ni el cuartel general del Doctor No llegaron nunca a ser tan imponentes, tan efectistas y tan llenos de energía como este edificio total, cifra y cumbre del manierismo italiano, ¡a la española!
Don Hugo: No podía ser de otra manera la morada de quien inspiró tan grostescas parodias, la de esos seres maléficos que persiguen el dominio absoluto del mundo…
Don Víctor: ¡Ay, don Hugo, si yo hubiera leído a tiempo a Michel De Ghelderode!… pero cuando conocí sus obras, ya había fallecido.
Don Hugo: Claro, si murió a prinicipios de los sesenta… Con gusto le habría prestado algunos de sus dramas unos años antes. ¡Qué no hubiera dado entonces por poder soltarle con usted cuatro frescas!
Don Víctor: Todos los topicazos de la España Negra airea mejor que nadie el belga de marras.
Don Hugo: Felipe, martillo de herejes…
Don Víctor: En aquel contexto de guerras de religión, ¿quién no fue martillo, o de herejes o de católicos?
Don Hugo: Y al menos, ¡nos libró a unos y a otros de los turcos!
Don Víctor: Felipe, genocida de indios…
Don Hugo: ¿Aguantarían una comparación con nuestras leyes de Indias y nuestras controversias de Valladolid los Imperios coloniales de la era liberal, la de los derechos del hombre y del ciudadano?
Don Víctor: Felipe, campeón de la frialdad inhumana…
Don Hugo: Si hasta la colección Austral tiene publicadas sus cartas donde se preocupa con el mismo cariño de los achaques de sus hijas que de los alifafes de los bufones, a quienes tantas líneas dedica.
Don Víctor: Felipe, arquetipo del fanatismo…
Don Hugo: Eso es ignorar intencionadamente la demora de los asuntos públicos y de las menores decisiones, la aprensión por las consecuencias indeseadas y por aquello de los escrúpulos morales.
Don Víctor: Felipe o la negación del cuerpo…
Don Hugo: ¡Como que no le gustaban nada las gachises!
Don Víctor: Ni el vino de Colmenar…
Don Hugo: Ni la carne de caza que le condenó a la gota…
Don Víctor: Ni galopar tras de la caza mayor, a la vista de la sierra.
Don Hugo: Ni los jardines italianos…
Don Hugo: Y ya para acabar, Felipe tétrico…
Don Víctor: Si hubiéramos hablado antes de esto, allá por el cincuenta y ocho, habríamos invitado al bueno de De Ghelderode a dar una vuelta por el Prado para ver la colección de Tizianos que reunió para su goce personal.
Don Hugo: Estética y erótica.