
Don Hugo: El neorrealismo no es sólo extraer la prosaica vida cotidiana en sus distintas facetas… es también y sobre todo sentimiento sin cursilería, es psicología sin pretenciosidad, es realidad estilizada, es argumento y drama… ¡es humanidad!
Don Víctor: A mí, don Víctor, me gusta especialmente en “El ladrón de bicicletas” cómo el niño evita que a su padre se lo lleven a la prevención por robar.
Don Hugo: No es por falta de condiciones atléticas por lo que la gente le trinca, sino que, como buena persona que es, sabedor de que está cometiendo un delito –aunque sea por necesidad-, el sentimiento de culpa puede más e, inconscientemente, se deja atrapar…
Don Víctor: Pero esa compasión que suscita el que acuda su hijito a defenderle, ¡qué idea tan eficaz!
Don Hugo: Conmovedor, desde luego… Original… ¡no tanto!
Don Víctor: Bueno, claro, se refiere usted a Chiquilín, el de Charlot…
Don Hugo: Ah, sí, también… pero hay un precedente mucho más significativo.
Don Víctor: ¿Del cine o en general?
Don Hugo: De la más alta literatura… No me diga que no recuerda usted, don Víctor, aquel poema de Víctor Hugo, “Guerre civile”…
Don Víctor: ¡Ah, ahora caigo!…el del hijo del policía a punto de ser fusilado por los Communards…
Don Hugo: Un enfant apparut. Un enfant de six ans.