
Don Víctor: Cuidado, don Hugo, que nos va a atropellar un coche…
Don Hugo: Aprovechemos ahora, don Víctor. Vamos junto a la fuente de Neptuno, que es hora de proclamar desde allí cuatro cosas.
Don Víctor: ¡Espero que no sea nada malo!
Don Hugo: Ya hemos llegado. ¡Allá que voy! Uno: Tenemos la mejor sanidad del mundo. Dos: Tenemos la generación de jóvenes mejor preparada de nuestra Historia. Tres: La Alemania de entreguerras era el país más culto del mundo. Cuatro: Nadie es insustituible.
Don Víctor: ¡Cómo lo celebro por España, por Alemania y por la Humanidad en general!
Don Hugo: Entonces, don Víctor, ¿no me lo rebate usted?
Don Víctor: Es maravilla que, como dijo Felipe González, «nadie es insustituible». Prueba de ello han sido los excelentes Presidentes del Gobierno que han venido después, cada uno mejor incluso que el anterior.
Don Hugo: Veo que me ha cogido usted el aire…
Don Víctor: Tal grado de cultura llegó a alcanzar Alemania que entregó todo el poder a Hitler e hizo posible el bonito espectáculo de la Segunda Guerra Mundial.
Don Hugo: Por eso el más grande filósofo del momento, Heidegger, se adhirió al Partido Nacional-Socialista.
Don Víctor: A tal grado de preparación ha llegado nuestra juventud, especialmente en Informática e Inglés, que por fin podemos prescindir en España de la cultura y del desarrollo económico…
Don Hugo: … por mucho que les duela a los del Informe Pisa. «Ladran, luego cabalgamos».
Don Víctor: Nuestra sanidad ha conseguido que seamos el país del mundo con mayor número de muertos por habitante en la crisis pandémica…
Don Hugo: … lo que ha convertido a miles de profesionales de la sanidad en héroes nacionales.