
Don Víctor: Calle un momento, don Hugo, que no puedo seguirle con esta televisión que nos está atronando…
Don Hugo: Si me parece que estoy oyendo a la vez el hilo musical con un chunda-chunda ratonero de Luis Cobos…
Don Víctor: … el griterío de los parroquianos pugnando por hacer oír su voz…
Don Hugo: … todos a la vez sin escucharse unos a otros…
Don Víctor: … estos bares se han convertido en un pandemonio…
Don Hugo: Por aquí tenía que darse una vueltecita Brueghel que tanto gustaba de pintar infiernos.
Don Víctor: Nuestras ciudades lo clavan: gente corriendo como alma que lleva el diablo; la noche convertida en día; estruendo por doquier; zanjas y derribos; los árboles, mustios y enrejados; mugre y violencia…
Don Hugo: ¡El Bosco, el Bosco!
Don Víctor: Si ya nos prevenía fray Luis… Llega a ver esto el pobre y le da un patatús…
Don Hugo: ¿Dónde encontrar hoy, en estos pagos, ese lugar alejado del mundanal ruido?…
Don Víctor: Don Hugo, como no salgamos pronto de aquí, voy a acabar en la casa de socorro…
Don Hugo: ¡Qué pálido se me ha puesto usted, hombre de Dios! Si parece el cadáver de Ofelia, que se lo lleva el ruido…