Chiquito

Don Víctor: ¡Chiquito de la Calzada!… pero ¿de verdad es tan bueno, don Hugo?
Don Hugo: Tan bueno como un nuevo Ramón.
Don Víctor: Cada vez me desorienta usted más…
Don Hugo: Si usted considera sus chistes, verá que son auténticas greguerías. A ver si adivina usted, don Víctor, de quién es esto: “Era tan mal guitarrista que se le escapó la guitarra con otro.”
Don Víctor: Parece de Chiquito, que era cantaor p´atrás.
Don Hugo: Se equivoca… Y esta otra: “Pediatría: sacar a los niños las piedritas de sus sandalias”.
Don Víctor: Esto sí que es de Chiquito. Me parece que se la he oído…
Don Hugo: Se equivoca usted otra vez… Es también de Ramón. Y es que tanto uno como otro tienen la frescura propia de una ingenuidad voluntaria en el caso de Gómez de la Serna y, en el del malagueño, de una cultura corta…
Don Víctor: Ya veo… pero también de una tradición larga.
Don Hugo: Por eso, precisamente, quiero enseñarle más cosas de Chiquito. Su gracia viene del pueblo andaluz, sin afeites de cultura oficial ni de subcultura televisiva.
Don Víctor: Quizá por eso fuera tan efímero.
Don Hugo: Lógicamente: no podía perpetuarse sin someterse a guionistas, asesores ni expertos en marketing.
Don Víctor: Es que en ese caso lo habría hecho tan mal que también hubiera desaparecido.
Don Hugo: Mire usted lo que le digo, don Víctor: Chiquito es el único humorista de verdad que ha dado España en los últimos veinte años.

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