
Don Hugo: Lo defenestrarán en cuanto pierda por primera vez.
Don Víctor: Si ya ganándolo todo, ¡lo echaron por feo!
Don Hugo: ¡No tenía glamour!
Don Víctor: O sea que no era camelista.
Don Hugo: Está lleno de defectos.
Don Víctor: Pero, ¿qué me dice usted, don Hugo?
Don Hugo: Que sí, hombre. Es humilde, nunca se mete con nadie, nunca echa la culpa a los demás.
Don Víctor: En mi casa a eso se le llama no sacudirse las pulguitas.
Don Hugo: Y además es un hombre normal, con su familia y sus hijos que hacen la primera comunión.
Don Víctor: Vamos, ¡un horror para el mercado!
Don Hugo: Mire usted, don Víctor, si no habrán cambiado los tiempos…pues, a pesar de todo, también esta cultura del consumo nos lleva a lo de siempre: a tirar contra el que sobresale.
Don Víctor: A hacer leña del árbol caído.
Don Hugo: En definitiva la manida envidia española.
Don Víctor: Si es que, ¡maldita sea!, parece que tenga que triunfar siempre la irracionalidad…
Don Hugo: Lo que yo digo: este hombre es un santo.
Don Víctor: Y que no sea mártir.
Junio 2012