Kraus torero

Don Hugo: Una verdadera lástima, don Víctor; se perdió usted lo mejor de la feria: el toro estaba ya echado y cuando sintió el verduguillo en la cerviz, en lugar de derrumbarse definitivamente, la casta lo levantó y ¡no sólo eso! sino que rompió a correr tras el matador de tal suerte que la muerte lo fulminó suspenso en el aire.
Don Víctor: ¡Qué maravilla!… Como un toro cretense…
Don Hugo: Yo de lo que me acordé fue de la leona asiria asaeteada como un San Sebastián, derrengada, pero alzándose todavía sobre las manos y elevando un postrer rugido.
Don Víctor: No sé por qué lo recuerdo ahora, don Hugo, pero quería decirle, antes de que se me olvide, que me han regalado el último recital de Kraus.
Don Hugo: ¿El de Zaragoza, al que asistimos usted y yo? ¡Qué belleza! Desde entonces no lo he vuelto a oír… Le voy a decir, don Víctor, por qué ha establecido usted en su subconsciente esa relación entre el toro encastado y bravo y don Alfredo Kraus.
Don Víctor: ¡Arrea!
Don Hugo: Porque tanto el uno como el otro saltan al ruedo al galope, acuden prestos al flamear de los capotes y rematan en tablas…
Don Víctor: Estoy recordando esas arias de bravura con las que tantas veces se presentaban sus personajes…
Don Hugo: … acomete con rabia el percal del diestro, se vuelve con presteza y nunca queda suelto…
Don Víctor: … esos ariosos dramáticos donde Kraus muerde las palabras con la mayor agresividad…
Don Hugo: … se arranca al caballo desde lejos, mete la riñonada y, sañudo, busca derribar…
Don Víctor: … en medio de tempestuosos concertantes, atacando tesituras imposibles, se impone heroico sobre el coro con un cegador sobreagudo que a todos deja en suspenso….
Don Hugo: … como es noble, no se para ante el banderillero y le espera, ni corta el terreno, ni echa la cara arriba y nunca, nunca se duele…
Don Víctor: … esa línea de canto límpida, caligráfica, sin trucos, portamentos ni aspiraciones, siempre a tono, y afinado…
Don Hugo: … en la pañosa embiste raudo y codicioso, por derecho siempre, repite además, posibilitando así la ligazón de los pases, dando pruebas en todo momento de recorrido y hondura…
Don Víctor: … ese canto legato siempre musical sobre un fiato inextinguible que regala el más noble de los fraseos…
Don Hugo: …lleva la estocada hasta los gavilanes, traga sangre, se despatarra y lucha con denuedo contra la Enemiga porque aspira a vivir siempre.
Don Víctor: Yo, a Kraus, le encontré aquella última vez herido de muerte, con el resuello menguado y débil de apoyos, especialmente cuando remató con la Jota de la Dolores.
Don Hugo: Tenga usted en cuenta que llevaba ya tomadas buenas varas, las banderillas de rigor y demasiadas tandas de muleta.
Don Víctor y don Hugo: ¡Murió embistiendo!

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