
Don Víctor: Debajo de ese chorro teníamos que habernos puesto entonces como protesta ante tamaña tropelía. ¿Cómo no se nos ocurriría?
Don Hugo: ¡ Buena estaba la política!… como para darse un baño en la fuente de la Cibeles…
Don Víctor: Es verdad, hubiéramos pasado por la prevención y de ahí a Carabanchel.
Don Hugo: Y quién sabe si no nos hubieran depurado y todo…
Don Víctor: Yo sólo la movería cien a doscientos metros más hacia el sur. ¿Qué les hubiera costado?… En la calle Ibiza, por ejemplo.
Don Hugo: Lo mismo que usted, don Víctor, pensó el Emperador cuando se topó dentro de la mezquita de Córdoba con la catedral, que cómo es que no la habían levantado fuera sin perturbar la belleza de lo que ya había.
Don Víctor: Y lo gracioso es que se trata de un buen edificio… ¡Vaya con la dichosa Torre de Valencia!
Don Hugo: Si le hubieran escuchado a usted, se llamaría Torre de Ibiza y hubiéramos mantenido intacta esta perspectiva barroca…
Don Víctor: ¡Pero, don Hugo, no me sea usted loco, que se va a poner perdido el traje!… Que se está mojando…