Qué feo, qué guapo

Don Hugo: A estos chicos que vienen por ahí delante, habría que decirles lo que don Quijote a su escudero: «No andes, Sancho, desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da indicios de ánimo desmazalado».
Don Víctor: Fíjese usted qué zapatillas tan estridentes. Si le ciegan a uno…
Don Hugo: … al menos no llevan esos zapatos gastados, cuarteados y enfangados, como tantos otros.
Don Víctor: ¡Con el cuidado que tenían los personajes de Balzac en lustrarse el calzado cuando llegaban a los salones y a las fiestas porque iban siempre a pie!…
Don Hugo: Fíjese en la facha de enanos que hacen esos pantalones tan caídos…
Don Víctor: … al menos no están raídos, con sietes ni remiendos… Si ahora hasta los venden ya rajados ¡y de marca!, más caros que los otros.
Don Hugo: Con agujeros o sin ellos, ¡cómo se los ponen! Claro, si se sientan en el suelo y hasta en los bordillos de las aceras… ¡como los mendigos!
Don Víctor: Y esa ropa tan disonante exhibiendo siempre mensajes como si fueran hombres-sandwich….
Don Hugo: … la barba de varios días…
Don Víctor: … como los náufragos.
Don Hugo: … los piercings en los lugares más insospechados e incómodos…
Don Víctor: … como los aborígenes del Pacífico de que hablaba Melville.
Don Hugo: … tatuados…
Don Víctor: … como reos, con la marca de la infamia.
Don Hugo: … despeinados…
Don Víctor: … como escapados de una casa de locos.
Don Hugo: … pitañosos…
Don Víctor: … como bohemios nocherniegos.
Don Hugo: … con infinidad de pendientes…
Don Víctor: … como peligrosos filibusteros.
Don Hugo: Bien sabe usted, don Víctor, que soy enemigo de lo atildado, pero claro… de ahí a esa catadura patibularia…
Don Víctor: Pues anda que los de nuestra quinta, tampoco se quedan atrás… cómo se nos presentó el otro día el amigo Rodolfo…
Don Hugo: Pues sí, recuerdo que antaño lo conocíamos por el «Gomoso», siempre tan repeinado, tan reluciente, tan relamido…
Don Víctor: … y con la raya en el pantalón recién sacada… y ahora, ya ve usted, don Hugo, en pantalones cortos y camiseta de tirantes, enseñando los pelos…
Don Hugo: Sí, ¡un adefesio!, casi peor que estos chicos…
Don Víctor: Calle, calle, que nos van a oír y todavía vamos a tener un disgusto.

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