Fuegos

Don Hugo: Fíjese usted, don Víctor, qué bonitos son los fuegos de Salou vistos de lejos con el mar por medio.
Don Víctor: Preciosos… aunque le confieso que no es el espectáculo que más me seduce.
Don Hugo: Pero hombre, don Víctor, fíjese qué variedad de colores, de formas y de movimientos… ¡Si esto le gusta a todo el mundo!
Don Víctor: Son las detonaciones, don Hugo… me recuerdan el sótano de mi casa y cuando bajábamos al metro durante los bombardeos…
Don Hugo: Caramba, don Víctor, sí que le marcó aquello. Yo también lo viví, pero nunca había pensado en eso… A ver si le va a pasar a usted como a mi tía Matilde que, serían ya los años sesenta y en las fiestas de Pozuelo, estando ya ella acostada, le preguntó toda inocente a mi tío: «Miguelito, este ruido qué es: ¿una tormenta o es la guerra?»

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