Lamento de gigante

Don Hugo: ¡Ay, don Víctor, qué lástima da ver estos trozos de la madre de todas las civilizaciones!
Don Víctor: Y por si fuera poco, don Hugo, y no estuvieran suficientemente machacados los pobres, todavía los hemos triturado más y los hemos dispersado en la última guerra.
Don Hugo: Tenga usted en cuenta, don Víctor, que había que concentrarse en proteger el Ministerio del Petróleo.
Don Víctor: Claro, nuestra ministra nos prometió que bajaría muchísimo el precio del petróleo.
Don Hugo: Había que liberar a la Humanidad de las armas de destrucción masiva.
Don Víctor: ¡Lo que ha mejorado, desde entonces, la seguridad en todo el mundo!, ¡Qué éxito!
Don Hugo: Y no olvide usted que había que exportar la democracia a esos bárbaros de tan antigua civilización.
Don Víctor: El telediario da buena prueba de ello cada día.
Don Hugo: La imagen del campeón Al Jaburi derrumbando a golpes de mazo la estatua de Sadam Huseín me recuerda la lucha del gigante Enkidu contra Gilgamesh.
Don Víctor: Pero tenga usted en cuenta, don Hugo, que Sadam no era precisamente un héroe, sino un tío muy malo.
Don Hugo: No sé por qué será, pero últimamente el halterófilo Al Jaburi anda por ahí lamentándose de que «contra Sadam Huseín se vivía mejor».

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