
Don Víctor: Menos mal que ha parado usted, don Hugo, porque de lo contrario se eternizaba el pobre abuelo esperando en el paso de cebra.
Don Hugo: Basta que las autoridades hagan campaña por algo, por muy razonable que sea, para que la gente haga exactamente lo contrario.. de tan toreada como está.
Don Víctor: El pueblo se defiende de los gobernantes, que son malos por definición, desobedeciendo siempre que puede y haciendo chistes.
Don Hugo: Celebro verle al fin tan freudiano, don Víctor. Efectivamente el poder representa el Superyo e imprime unos objetivos civilizatorios que hurtan una parte de la líbido al pueblo, que es todo naturaleza y que toma su revancha recurriendo al sarcasmo.
Don Víctor: El otro día, cuando le dejé a usted en su casa, como me dolía un poco una pierna, tomé un taxi y nos vimos en una situación como ésta y…
Don Hugo: ¡Tanto está tardando en cruzar el viejico, que se me ha calado el coche!… pero diga usted, don Víctor…
Don Víctor: ¿Qué se cree usted que dijo el taxista? Pues que «con esto del «dele tiempo», se recrean en la pasada».