
Don Víctor: Pero, don Hugo, ¿qué me hace usted sacando esos recortes ante el pensador de Rodin con el frío que hace en Pamplona?
Don Hugo: Calle y escuche, don Víctor. El primero: «La filosofía del compartir sacude la economía real».
Don Víctor: No sé si atribuir la cita a Mario Draghi o a Paquirrín.
Don Hugo: El segundo: «Nuestra filosofía siempre ha sido la misma: no hacíamos discos para ganar dinero; ganábamos dinero para hacer discos».
Don Víctor: Si no fuera porque está en plural, pensaría en Plácido Domingo.
Don Hugo: Tres: «Simeone recordó cuál es su filosofía: «¿El Barça? No sé lo que piensan ustedes, pero yo lo tengo muy claro: nuestro campeonato es el Sevilla y el Valencia».
Don Víctor: ¡Conque Simeone!… ¡Esto va de filosofía, don Hugo!
Don Hugo: La última: «Mi filosofía: Ya no tenemos yate, pero en mi familia decimos que si no da para carne, da para pollo». Por si le interesa, su autor es el hijo del Pocero, constructor.
Don Víctor: ¿Por qué me martiriza usted, don Hugo, nombrando a la filosofía en vano? Filosofía fue la de los griegos que ya en el siglo VI antes de Cristo se propusieron conocer el mundo y el ser humano. Volvieron la espalda a las respuestas pueriles del mito y se atrevieron a hacerse las preguntas que acaso no podían responder.
Don Hugo: ¿Dónde quedan a su lado esos manuales de conducta para no ser un desgraciado, a los que llaman «filosofías» orientales? Dígame usted, don Víctor, qué ciencia y qué adelanto nos ha traído eso…
Don Víctor: Yo ni guardo recortes ni tengo tanta memoria como usted, don Hugo, pero había un anuncio que no me parecía del todo mistificador, aunque sí desvergonzado. Había unos jugadores de rugby empujando cuesta arriba unos enormes barriles de ron y decía algo así como que «nuestra filosofía tiene mucho de ron y de rugby…
Don Hugo: …¡Y poco de filosofía!»