Coitus inerruptus

Don Hugo: ¿Y qué fue de aquel talante que tanto proclamara Zapatero?

Don Víctor: Nunca llegó a decirnos si se trataba de «buen» o de «mal» talante. Siempre quedaba yo expectante a ver si lo aclaraba.

Don Hugo: Me sacan de quicio las personas que no acaban las frases y que todo lo fían al buen entendimiento y a la responsabilidad del oyente

Don Víctor: Eso, y así, por si acaso no sueltan prenda.

Don Hugo: Claro, y por eso nos contagiamos luego todos de esa liviandad y andamos diciendo sin decir… como que Fulano estaba pletórico…

Don Víctor: ¿De qué?

Don Hugo: Esa es la cuestión, que nadie sabe de qué… si de sangre o de rencor… Sin ir más lejos, el otro día me llegó una propaganda muy interesante de Pyma, «empresa consolidadora»…

Don Víctor: ¡Atiza!

Don Hugo: ¿Y qué me dice usted de esos supuestos asesores que se han hecho imprescindibles a nuestros políticos?… ¿pero en qué les asesoran?… ¡Que declaren su especialidad!

Don Víctor: En definitiva, don Hugo, la comunicación verbal viene siendo últimamente como un coitus in

Don Hugo: Calle, calle, don Víctor, y deje que le interrumpa a usted…. Que pueda yo pensar que iba usted a decir: «in…olvidable».

Deja un comentario