Entre Cantinflas y Galahad

Don Hugo: ¿Pero, don Víctor, se da usted cuenta del lapsus freudiano que comete la Cospedal al decir “indemnización indefinida” por “indemnización en diferido”?

Don Víctor: No sé si será freudiano, don Hugo, pero antes esta chica no se equivocaba nunca… Calle y atienda usted a lo que viene ahora…

Don Hugo: Tiene gracia el vídeo, aunque yo, en lugar de Groucho, hubiera puesto a Cantinflas, con su verborrea errática y sus conceptos desbaratados…

Don Víctor: Quién me iba a decir a mí, con lo que me reía yo con Cantinflas, que ahora me daría de llorar.

Don Hugo: Nos ocurre como a don Hilarión: “Antes yo me reía de todo y ya no me río”.

Don Víctor: La estoy oyendo y me parece aquello de… ¿cómo era, hombre?… ¡Ah sí! “Todavía un poco y ya no me veréis y todavía otro poco y me veréis…”

Don Hugo: Y recuerde usted lo que responden los Apóstoles: “Pero qué dice este hombre… un poco, otro poco… no estoy… ahora estoy…”

Don Víctor: No me extraña que saquemos a Cristo hasta en los chistes y que san Pedro, ante aquel galimatías, le diga: “Si te seguimos, macho, es por lo bien que te explicas”.

Don Hugo: Apócrifo, pero bien fundado… Tanto como Jung cuando expresa la nostalgia inconsciente de todo ser humano por el Edén de abundancia eternamente renovada.

Don Víctor: ¿Se refiere Jung a esa indemnización indefinida, a ese nuevo Santuario del Grial en que los sobres brotan espontáneamente allí donde uno tienda la mano?

Don Hugo: Claro que sí… pero mírelo usted ahora por el otro lado: es la llaga, siempre abierta, que sigue sangrando indefinidamente del cuerpo del tullido Rey pescador…

Don Víctor: Ahí le duele a España, que nunca acaba de morir, esperando en vano al Justo Galahad que la sane.

marzo 2013

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