
Don Hugo: Le concedo, don Víctor, que para aquella despedida entre Susana y Julián, que se va entrelazando en el concertante final, la voz de Kraus está que ni peripintada…. Ahora bien, no me lo creo en otros momentos de la obra.
Don Víctor: ¿Por qué, don Hugo?, ¿Por qué es tenor?
Don Hugo: Sí, claro, porque tradicionalmente Julián es un papel para barítono.
Don Víctor: Qué duda cabe que la voz de oro del tenor, tan luminosa y espiritual, se corresponde con personajes y sentimientos elevados, áulicos, heroicos incluso…
Don Hugo: … que son los de las óperas románticas…
Don Víctor: … mientras que el pueblo, más concreto y más apegado a la áspera realidad, se expresa con voz de bronce…
Don Hugo: … que es la de aquéllos que se ganan el pan con el sudor de su frente.
Don Víctor: También hay barítonos en la ópera…
Don Hugo: Sí, pero son siempre protervos y, aunque nobles de cuna, son villanos de alma, pendientes del interés propio y no dudando en obstaculizar los sentimientos más elevados de los jóvenes.
Don Víctor: Pues bien que la zarzuela se toma la revancha: condenando a los Werther y Cavaradossis a hacer el tonto como tenores cómicos.