Citas de autoridad

Don Hugo: ¡No me lo recuerde, don Víctor!… que aún me sulfuro y mire que han pasado años…

Don Víctor: Siento haberlo mencionado, pero es que como ahora su relación con Isidro Cuenca parece tan pacífica…

Don Hugo: Sí, claro, pero es porque yo renuncié a hacer el menor intento de argumentar, de convencerlo, de conmoverlo, de compensarle incluso… al cabo constaté que es un cenutrio: que si se le ocurre decir “no”, ya puede hundirse el mundo.

Don Víctor: Para mí también, don Hugo, ha sido un aprendizaje amargo y tardío desengañarme de la supuesta perfectibilidad del ser humano en todas sus edades…

Don Hugo: Esto nos ocurre por no acabar de creernos las enseñanzas de Watson. Si usted inscribe sobre la tabula rasa de un neonato  la terquedad, la estulticia y la indiferencia a la experiencia, eso no lo mueve ya ni el doctor Freud con toda su psicodinámica… ¡y mire usted que Watson es el ambientalista por excelencia…!

Don Víctor: Sí, ¿a qué nos llevan cuando personas así  se convierten en nuestro obstáculo?… A rodearlas, a prescindir de ellas, a actuar por otro lado… Todo lo demás son como las calabazadas de Lazarillo en el puente de Salamanca… pero seguro, don Hugo, que tiene usted alguna cita de autoridad que me refrende.

Don Hugo: “Lo que no pue ser no pue ser, y ademá eh imposible”, que dijo el Gallo.

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