
Don Hugo: Me parece, don Víctor, que estoy leyendo la misma noticia que usted. ¡Otro caso más de corrupción en las altas esferas!
Don Víctor: Y digo yo: ¿cuánto dinero se habrá gastado el gobierno en ese anuncio en que un mecánico nos afea a los españoles el querer eludir el IVA?
Don Hugo: Sí, sí, «sin IVA, sin hospitales, sin colegios, sin pensiones, sin carreteras…»
Don Víctor: ¡Cuánta mofa no habrá suscitado el anuncito de marras! ¡Es que todo es escarnio del contribuyente!
Don Hugo: ¡Qué vergüenza que todavía esté vigente aquello que denunciara Galdós!… pero si lo tengo señalado con marca-páginas. Oiga usted: «No hay medio de escribir en el Decálogo los delitos fiscales. La moral del pueblo se rebelaba, más entonces que ahora, a considerar las defraudaciones a la Hacienda como verdaderos pecados… lo que la Hacienda llama suyo no es suyo, sino de la nación, es decir, de Juan Particular y burlar a la Hacienda es devolver a Juan Particular lo que le pertenece». Y escuche esto otro, también de don Benito: «Pues si quieren que el pueblo aprenda a desempeñar su papel… enséñenle los de arriba con el exacto y honrado cumplimiento del suyo».
Don Víctor: ¡Ay, don Hugo, con qué mala fe nos siguen gobernando hoy en día!
Don Hugo: «Vuestros gobernantes os tiranizan». Y eso no lo dijo precisamente Galdós, sino el mismísimo Cristo.
Don Víctor: Cómo se ve que nuestros gobernantes son tan católicos que no osan desmentir al Salvador…