Verlaine y Kraus

Don Hugo: ¡Déjese usted de romanticismos, don Víctor! El artista es un burgués y no un bohemio… Si ya lo veía Baudelaire…

Don Víctor: El bohemio, don Hugo, es rebelde y se atreve a desafiar las convenciones dando rienda suelta a su espíritu crítico… o sea que es un artista moderno.

Don Hugo: El espíritu crítico es patrimonio de la burguesía, no del proletariado que sólo siente desesperación, ni de los aristócratas que se encastillaron en sus prebendas. La burguesía criticó el Antiguo Régimen, acabó con la Monarquía Absoluta, puso a la Iglesia en su sitio y abolió los privilegios.

Don Víctor: Hombre, claro, en provecho propio para suplantar a la nobleza y mangonear el gobierno quitándoselo al rey.

Don Hugo: La burguesía trae el progreso para todos. ¡Me dirá usted, don Víctor, que en la Edad Media todo el mundo vivía mejor con su rey y sus obispos en aquel mundo petrificado que tanta nostalgia suscitó entre los románticos!

Don Víctor: Verlaine… ¿un burgués entonces?

Don Hugo: Justamente un calavera que por entregarse al principio de placer y rechazar los valores burgueses de orden, pulcritud, sacrificio, ahorro y tenacidad frente al fracaso, como tantos otros bohemios, no llegó a regalarnos la suma de belleza y de verdad cuyo talento  hacía esperar…

Don Víctor: Pero, don Hugo, ¿hubo algún otro poeta que llegara a aquellas cimas de la armonía musical?… «C´est beau comme du Verlaine».

Don Hugo: Malbarató la mayor parte de su talento. ¡Cuántas dianas como aquéllas, que ya no se acertarán, no quedarán en el limbo? Desengáñese usted, don Víctor, los verdaderos artistas, a fuer de burgueses, son monjes estajanovistas… tesis, antítesis, ¡síntesis!

Don Víctor: medieval, comunista, ¡burgués!

Don Hugo: Producen obras maestras hasta la extenuación… ¡como Alfredo Kraus!

Don Víctor: ¡El rendimiento capitalista!

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