Miedo

Don Hugo: Crueldad, disimulo, audacia y una buena organización perfectamente jerarquizada…

Don Víctor: ¡Las tropas de Pizarro! ¡Pobre Imperio Inca!

Don Hugo: Pero, don Víctor, no me salga usted ahora con la Leyenda Negra, que le estoy hablando de las cualidades que tan temible hacen al lobo en nuestros pagos.

Don Víctor: Y sin embargo, ¡qué cualidades tan humanas!

Don Hugo: Usted lo ha dicho, don Víctor. Es un puro mecanismo de defensa: volcamos en el lobo, adjudicándoselo, cuanto nos incomoda y no queremos reconocer en nosotros mismos. En definitiva, una proyección inter-especies…

Don Víctor: … con la que elevamos a ese animal a la categoría de antagonista nuestro.

Don Hugo: Pero para ello tuvo que hundirse primero el Imperio Romano: el Estado desaparece, las ciudades se achican y abandonan, el mundo se ruraliza, se borran los caminos y se arruinan los puertos…

Don Víctor: … y entonces la Naturaleza avanza inexorablemente y el lobo acecha las aldeas.

Don Hugo: Claro, el bosque avanza, como en «Macbeth»…No en vano todo el folklore europeo se hace eco de este miedo y cifra en el lobo todos nuestros temores inconscientes más atávicos, que vuelven a pasar a un primer plano.

Don Víctor: El miedo al lobo es el miedo a la Naturaleza, a todo lo irracional…

Don Hugo: Ese miedo expresa el vértigo de regresar a la precariedad y a la indigencia prehistóricas: el hombre como animal débil y permanentemente en peligro…

Don Víctor: … sin que nada le brinde ya protección.

Don Hugo: Por algo, para describir el lado más oscuro de la naturaleza humana, Hobbes acuñó aquello de Homo homini lupus.

Don Víctor: Pues mire usted, don Hugo, yo me quedo con Gracián: que ojalá Hobbes estuviera en lo cierto porque es que, en realidad, Homo homini homo.

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