Caritas

Don Víctor: Últimamente no hago más que darle vueltas a algunas cosas de Delacroix, de Baudelaire y de…

Don Hugo: ¿Viollet-Le-Duc?

Don Víctor: No, de Josep Pla.

Don Hugo: No siga usted, don Víctor… lo que le atormenta no puede ser sino una cuestión estética.

Don Víctor: En efecto, don Hugo. Me refiero a aquello de la vaguedad de los rostros juveniles, tan difíciles de capturar para el artista.

Don Hugo: ¡Qué duda cabe que las facciones maduras cinceladas por el sufrimiento y trabajadas por el inconsciente…

Don Víctor: Sí, el uno desde fuera y el otro desde dentro.

Don Hugo: … presentan líneas rotundamente gráficas, se estructuran en piezas bien definidas, se concretan en contornos y volúmenes mucho más precisos.

Don Víctor: Una especie de aura, un algo de indefinición, ese flou del que habla Baudelaire que a Pla le lleva a afirmar que no son todavía rostros.

Don Hugo: Y sin embargo es en ellos, en ese espejismo inestable, donde reside la belleza, donde van a buscarla los artistas.

Don Víctor: La belleza se acerca a lo perfecto, es decir a lo simple. ¡Qué paradoja que cueste tanto representar algo sencillo!

Don Hugo: Justamente ahí radica la dificultad: analizar un objeto complejo, descomponerlo en todos sus elementos y rehacerlos uno a uno es un camino prolijo, pero seguro para llegar a edificar su simulacro, pero ¿cómo conjurar esa belleza tan fugitiva… simple en sus partes, pero inaprehensible por ser una nebulosa de matices?

Don Víctor: He de incorporar aquí a Bécquer porque ahora me doy cuenta de que él también columbró el problema: «Yo soy un sueño, un imposible, / vano fantasma de niebla y luz…».

Don Víctor: A Miguel Ángel le pasaba que, golpeando el mármol en busca de su bella Idea, llegaba a detenerse sin haberla alcanzado, sabedor de que de continuar, no haría más que alejarse.

Don Víctor: Y bien cerca que la rondó con sus sugerentes inacabados… y los venecianos incluso lograron evocar las carnes jóvenes con su pintura abocetada.

Don Hugo: Los griegos acertaron a dar con ella en varias ocasiones, pero ¡qué esquiva se ha mostrado en casi todas las épocas!

Don Víctor: La belleza sabe metamorfosearse cuando uno cree haberla ya cazado, como en los relatos mitológicos…

Don Hugo: … o los cuentos infantiles. El folklore es el instrumento de expresión del inconsciente colectivo al que nada le pasa desapercibido… aunque la gente no le vea.

Don Víctor: Claro, ¡como que es inconsciente!

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