Dos hermanos

Don Víctor: Mire don Hugo, que ya le había encontrado el mismo libro en edición rústica…

Don Hugo: Quite, quite, don Víctor, ¿cómo se lo iba a rechazar a la señorita? Además lo quería grande, a todo color y con tapas duras… ¡cómo debe ser!

Don Víctor: O sea, don Hugo, que si usted se hubiera accidentado en la vía pública y, por casualidad, le hubieran llevado a la Casa de Socorro donde hacía la guardia del viernes el doctor Capellanes…

Don Hugo: ¿Pero, don Víctor, en qué dilema jesuítico y casuístico me quiere usted entrampar?

Don Víctor: Pues que allí tenía dos practicantes a sus órdenes, los Maldonado, que eran hermanos, pero muy distintos: Jesús, elegante y gomoso, y José Luis, desaliñado y zafio.

Don Hugo: ¿Me adjudica usted ese Alcibíades tan trajeado?

Don Víctor: Claro, como decía el doctor Capellanes: la edición de lujo frente a la rústica, que era Luis.

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