
Don Hugo: El pobre Pasolini tendría ahora que irse al África si quisiera encontrar caras, como él decía, auténticas…
Don Víctor: … es decir, distintas… con la usura del sufrimiento, de las carencias… con esa expresividad facial que sólo da la cultura popular…
Don Hugo: El mayor grado de perfección e igualdad en nuestro tiempo se manifiesta en los dientes.
Don Víctor: Es verdad, don Hugo, hasta cierta edad todas las bocas parecen de película de Hollywood.
Don Hugo: Ahora mismo ha llegado a ser un signo externo imprescindible, por muy caro que cueste.
Don Víctor: Pronto habrá que reescribir una vez más el pasaje de Caperucita Roja cuando ésta se sorprende de lo grandes que tiene los dientes su supuesta abuelita.
Don Hugo: Ha dado usted en el clavo, don Víctor… ya tenemos el pretexto perfecto para un final acorde a nuestros tiempos: el lobo no se la puede comer.